No desagrada la generosidad del presidente López Obrador hacia el pueblo de Cuba, en protesta por las condiciones de miseria en que vive la inmensa mayoría de la población cubana. Otros presidentes también han apoyado, en los hechos, a ese país que no ve la suya en su interesante pero dramática existencia. Cuba es el primer escalón de los españoles hacia América continental, presa de invasiones francesas e inglesas y víctima de una interrupción imperialista en su proceso revolucionario. Hay una gran carga de identidad entre los pueblos de México y cubano. Pero se hace cuesta arriba ese ofrecimiento de López Obrador de enviar medicinas y alimentos a la isla caribeña, cuando en México es patente el desabasto de medicinas y el grueso de la población está penando por conseguir la canasta básica. ¿De dónde va a sacar las medicinas el presidente para mandarlas a Cuba, si en los hospitales de México andan en pepena por conseguirlas? El presidente condiciona el envío de alimentos y medicinas a la solicitud del gobierno de la Isla ¿y si le toman la palabra?

