Editorial.
Ven, ven, ven, vamos a Tabasco que Tabasco es un edén.
Lo que fuera una tropical melodía, símbolo del hermoso estado del sureste de la república mexicana, luego de la trágica jornada donde más de 15 carros fueron incendiados, un traka traka por toda la ciudad de Centro y diversos puntos, que generaron terror y psicosis, la armoniosa y guapachosa canción, todo indica, quedó reducida a nada.
Algunos, queriendo minimizar la incontrolable situación, calificaron los hechos ocurridos como una confusión. Ya los tabasqueños se encargaron de destrozar la triste y escuálida opinión de aquellos que quisieron cambiarle el nombre a la gimnasia y lo llamaron magnesia.
No cabe duda de que cuando hay suficiente atole, a nuestros flamantes y exquisitos gobernantes, les place y complace dárnoslos a tomar con su santo y sacrosanto dedo.
María Bonita.
Acuérdate de Acapulco,/ de aquellas noches/ María Bonita, María del alma/ Acuérdate que en la playa, con tus manitas las estrellitas las enjuagabas.
Y, curiosamente, hace dos meses que un fenómeno natural llamado Otis, azotó el bello puerto de Acapulco, ya nadie se acuerda o quiere acordarse.
Nadie, obvio, haciendo referencia a quienes, teniendo la enorme responsabilidad de atender a la población afectada por la naturaleza, se hacen ojo de hormiga y prefieren voltear para otro lado, sin prestar la mínima atención a lo que, por ley, es su obligación y responsabilidad.
Dos meses han transcurrido ya y las afectaciones y los afectados siguen esperando a que alguien envíe el rescate que requieren. Hoy, de acuerdo con el reporte que nos envían, Acapulco sigue lleno de basura y de desechos que contaminan. En fin, a dos meses de la tragedia, el dolor y la desesperanza priva en aquel hermoso lugar.
Caminos de Michoacán.
Cariñito donde te hayas/ Con quien te andarás paseando/ Presiento que no me engañas/ por eso te ando buscando/ vengo de tierras lejanas, nomás por ti preguntando.
Me dieron razón que andabas en la tierra michoacana/Que de la Piedad viajabas al rumbo de la Huacana/ te vieron cuando pasabas por Zamora y Nueva Italia/
Caminos de Michoacán y pueblos que voy pasando/Si saben en dónde está, porque me la están negando/ Díganle que ando en Sahuayo y voy pa’ Ciudad Hidalgo.
Veracruz.
Rinconcito donde hacen sus nidos las olas del mar. Emblemática melodía de Don Agustín Lara, himno que enchina la piel cuando se canta y escucha en cualquier rincón del planeta.
Hoy los hechos y casos ocurridos en la entidad, por imaginación de los jarochos, han modificado un poco la letra, y sin permiso de Don Guti, ahora la cantan así:
Veracruz, rinconcito, donde hacen sus nidos, las hordas del mal.
¡Pero qué barbaridad!
