Clonar la idea de hace medio siglo aplicada al viejo Distrito Federal de acabar con la “Ruta 100” como paso definitorio para la municipalización del transporte público no fue mala para Veracruz siempre y cuando no hubiera corrupción, indolencia y torpezas elementales como la compra a los chinos de las unidades.
El gobierno de Nahle está como cuando la Fiscalía General del Estado decidió imputar al periodista Rafael León “Rafita” el delito de “terrorista” provocando un serio problema a la propia presidenta Sheinbaum ante Estados Unidos que anda tras este tipo de pretextos para invadirnos.
Igual sucede como la compra de autobuses urbanos a la empresa China “Yutong” que, bajo la lente de Donald Trump habría de representar un castigo que va directo a la elevación de los aranceles y el intervencionismo.
El hacer las cosas al madrazo, producto de la arrogancia y no apoyarse en consejeros de verdad, sino en pendejos de poca monta que de un plumazo creen que ya nos vimos en Veracruz con una “Red de Transporte de Pasajeros (RTP)” tipo Ciudad de México, han dado lugar a que la gobernadora Rocío Nahle esté colocada en el último lugar de aceptación ciudadana.
El aumento de las tarifas a los maltrechos camiones concesionados al pulpo camionero que arrancó en Xalapa y pretendió extenderse al resto del estado -aunque después se negó tal incremento ante el enojo ciudadano- estuvo salpicado de gritos y sombrerazos, pero fundamentalmente de malas decisiones al determinar el gobierno del estado comprarle a China vehículos diseñados para otro tipo de calles y pavimentaciones cuyas unidades, pasarían a formar parte del servicio de transporte urbano «Ulúa» y «Quetzalli».
Ello, sin considerar el tamaño de los vehículos resultarían desproporcionados para la dimensión de las estrechas calles como los centro históricos del puerto y de Xalapa.
Lo mismo sucederá en el caso las refacciones imposibles de adquirir porque no se incluyeron en la compra la instalación de talleres de compostura y refacciones.
Por ahí a alguien se le ocurrió el desmantelamiento de algunas unidades para tomarlas como piezas de refacción, lo cual a la vuelta de no menos de tres años reduciría el parque vehicular en al menos un 40 por ciento.
¿Y los choferes?
¡Fácil! Vamos a capacitarlos y pagarles 20 mil pesos… y ¡Listo!
A la bronca se suma el pago de la compra. A Nahle no le quedó de otra que tomar del presupuesto más de 8 mil millones de pesos sin calcular los daños colaterales y el broncón para la Secretaría de Hacienda.
Todo se hizo al aventón.
Todo con una inversión sin planeación sustentada y sí basada en caprichos y amenazas a los concesionarios así el establecimiento de un fideicomiso que nunca taparía el boquete de la inversión inicial.
Ya se observaba la semana anterior que ante tan trompicado inicio hubo necesidad de habilitar patrullas para transportar a cientos de personas en el Centro Histórico de Veracruz que empezó a sufrir ante el caos.
¿Cuándo acabará el problema?
Pues no antes de que termine su mandato ya que el servicio de los primeros 100 autobuses chinos no servirá para dar atención a decenas de miles de usuarios de los 212 municipios.
Acaso lo del transporte Chino no es mas que una plasta de maquillaje para presumir en el discurso oficial que Veracruz es otro, que ya se modernizó…. que ¡Está de moda!
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
