Carreteras federales, estatales., municipales, caminos sacacosechas, sitios de tránsito por donde viajan los veracruzanos y cualquier otro automovilista, se encuentran en pésimo estado, valiéndole un soberano pepino al titular de la secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, Elio Hernández Gutiérrez, quien amparado en el soporte político que los sostiene, se le ha pasado por alto cuál es la obligación que la fue conferida y por la que percibe un sueldo que le pagan con los impuestos de los veracruzanos. De las observaciones del ORFIS, en tanto continúe con el respaldo que o sostiene, don Elio, debe de estar en paz. Su tranquilidad habrá de terminar y las preocupaciones llegarán el día en que, el más honesto y honrado  en Veracruz, se vaya o se lo lleven. Ese día, para el pozarricense, las cosas van a cambiar. Tiempo al tiempo.

Alguna píldora milagrosa ha de haber tomado el alcalde de Xalapa, Pedro Hipólito Rodríguez Herrero, quien sin medir consecuencias y sin atar la lengua al cerebro, en la semana que recién concluyó, se atrevió a decir que está dispuesto a enfrentar tantas y cuantas auditorías le envíe la Federación e incuso la de Ricardo Ahued, el alcalde electo por esta ciudad capital y que habrá de entrar en acción a partir de las 00:00 horas del ya cercano 31 diciembre. Se desconoce si el munícipe originario de Xochimilco hablo d motu proprio o fue asesorado por alguno de los brillantes auxiliares que debe tener en el palacio municipal, pero lo cierto es que, el sociólogo recoge-tepalcates, no supo ni en la se metió y su expresión puede ser tomada como el aventarse de un avión pero sin paracaídas. Se afirma que habrá bote para Pedro Hipólito, el peor alcalde que ha tenido Xalapa.

Juan Javier Gómez Cazarin, “El Carón”, quien fungió como presidente de la Junta de Coordinación Poolítica en la Legislatura LXV que está por concluir, se encuentra deshojando la margarita y cuenta los días para que, por medio de un milagro, se le haga quedarse por segunda ocasión en el Congreso del estado, formar parte de la Legislatura LXVI y continuar siendo el pastor del rebaño sagrado de morena y, por consiguiente, seguir disponiendo de una abultada chequera en la que el manejo es hasta discrecional. Por efecto de la paridad de género, “El Carón” sabe que ya está, literalmente, con los dos pies fuera del edificio del Congreso del Estado, sabe y debe saber que su tiempo de gloria ya terminó, que su presunción de todopoderoso, a partir del 6 de noviembre, será cosa del pasado y que, bien le irá, si no le realizan una auditoría a los recursos por él manejados en la JuCoPo.

Pronto, muy pronto, otro alcalde que deberá y tendrá que enfrentar la justicia, merced a los resultados emitidos por el ORFIS, lo es el munícipe de Banderilla, Juan Manuel González Rivera, a quien los banderillenses le andan buscando las obras por él realizadas y nos las encuentran por ningún lado. Y, en enero del 2022, cuando ya el fuero que lo protege e inmunizó durante cuatro años, fenezca, el alcalde del municipio vecino a la capital del estado, habrá de poner pies en polvorosa o enfrentar los señalamientos que se le van a convertir en Carpeta de Investigación. Y, si el edil está atento a las noticias, ya debió de haber escuchado en voz del mandatario veracruzano de que “no habrá impunidad para nadie” Si entendió alcalde: “no habrá impunidad para nadie” Obvio que todavía falta lo que rasque y encuentre el próximo alcalde. Todo hace indicar que JMGR, no la va a librar.

¿Qué tiempo lleva al frente de la Universidad Veracruzana el doctor Martín Gerardo Aguilar Sánchez? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tal vez tres? ¿O ya un mes? Pero, más allá del tiempo en que el nuevo rector de la Máxima Casa de Estudios tenga de haber llegado a tomar posesión de los destinos de la UV, es esta la bendita hora en que no se sabe qué va a hacer, qué quiere hacer o qué piensa con el futuro de la UV y el de cientos de jóvenes que acuden a prepararse para ser alguien en la vida. Hasta el día de hoy, nadie ha visto al nuevo rector, no se ha escuchado nada de sus planes o programas, se desconoce si ya está investigando o pensando cómo lograr el impulso para catapultar a Universidad hacia otros derroteros. En fin, no se sabe nada del rector ni de la UV. ¿A eso se refieren cuando hablan de cambio?