Desde San Andrés Tuxtla, Ver., allá donde aún gobierna el imberbe Octavio Pérez Garay, el alcalde que pretendió sentar sus reales y convertir a la llamada Suiza Veracruzana en un bastión de poder familiar, ya suenan los tambores de guerra y anuncian que el sacrificio y próximo encierro del munícipe, está cada vez más próximo. Y son las voces sandresinas las que manejan que el alcalde Tavo Pérez, no habrá de correr con la misma suerte que su antecesor, el famoso “Chendomentiras”, a quien las rejas del penal aun lo siguen esperando; y, sin embargo, al edil en funciones, tan pronto deje el cargo, lo habrán de estar esperando y cazando para echarle el guante. Ya OPG había sido advertido que los de la 4T iban a requerir de un alcalde fuera del cargo para ejemplificar que la corrupción y los corruptos ya no tendrán más tolerancia y, como dice AMLO, “cero impunidad” ¿Esperará el munícipe el ramalazo o pondrá pies en polvorosa?
