Más que pugilista, el diputado federal por Córdoba, exsecretario de educación Zenyasen Roberto Escobar García, simuló ser un peleador de la calle y un personaje al que la educación y las buenas costumbres pareciera haberlas dejado en el tubo en que tantas veces le bailaba al que lo convirtió en lo que ahora es. El bochornoso espectáculo del “maestro” “licenciado” y “doctor” fast track escenificado en plena sesión en el recinto del Congreso de la Unión, en San Lázaro, son tan solo una muestra de la calidad y la capacidad que posee un personaje hecho al vapor, desconocedor de la mínima ortodoxia política e ignorante de las formas en que se debe de comportar un integrante de ese cuerpo colegiado. El evidente estado en que arribó a la sesión, mostraban con toda claridad que el tipejo no iba en sus cabales por completo y cuando desde la más Alta Tribuna del país, solicitaron que se le hiciera un antidoping, el que se hace llamar maestro de inmediato brincó a la parte principal del salón de sesiones a hacer unos rounds de sombra, retando a quien lo llamó stripper. Al cuitlahuista lo ha alcanzado el destino y, por lo visto, le seguirá arreando más todavía.

En este mismo espacio, en repetidas ocasiones señalamos que el actual dirigente o coordinador del partido Movimiento Ciudadano en Veracruz, Luis Carbonel, no le sería concedida la curul que ahora ocupa el diputado Adrián Sigfrido Ávila Estrada y que el dirigente naranja se iba a quedar con las ganas de posar sus asentaderas en un sillón de la LXVII Legislatura del Estado de Veracruz. Y como fue. La fecha en que Carbonel debía de haber accedido a esa curul, era el pasado 4 de mayo de la presente anualidad, y ya habíamos señalado aquí, que “El Chino” Ávila Estrada, el diputado naranja más morenista del Congreso veracruzano, no iba a ceder ni a soltar esa mullida curul, donde descansa placenteramente todas las veces que acude a las sesiones y por lo que cobra una sustanciosa dieta. Dicho y hecho. Asistimos a la última sesión del mes de mayo y no nos sorprendió ver al exalcalde de Boca del Río continuar ocupando la curul y, tampoco nos sorprendió que lo que tantas veces anunciamos, fue correcto. El naranja más morenista de la LXVII Legislatura, dejó con un palmo de narices al nieto de don Manuel Carbonell de la Hoz.

Parece que al exgobernador Cuitláhuac García Jiménez, el mismo que dejó a Veracruz convertido en un verdadero cochinero, aparte de haberle sido perdonado todos sus pecados y premiado con una dirección, CENEGAS, todo hace suponer que, para concluir el tema, al expayasito conocido como “Cuicaras” no se le va a molestar ni con el soplido de un citatorio, situación que lisa y llanamente se le conoce como im-pu-ni-dad. Los actos o acciones cometidas durante todo el cuitlahuato, aparte de ser evidencia firme en la intención de formular una denuncia ante la ley, son hechos de los que todos los veracruzanos acusan constancia y que, pasados casi dos años de su salida, aún siguen estando a la vista de todo el mundo. Es innegable el desastroso estado en que se encuentran las carreteras, es de todos conocidos el estado que guarda la infraestructura escolar y hospitalaria, en esto último, por cierto, donde aún existe un brutal desabasto de medicamentos. La lista de hechos por los que se pudiera aplicar la ley al exgobernador, resulta interminable. Los subejercicios y la opacidad, les guste o no, también son delitos.

Sigue sin crecer y en el peor de los estancamientos la Universidad Veracruzana, la cual se encuentra bajo el segundo período rectoral del minatitleco Martín Gerardo Aguilar Sánchez, quien así deja constancia que su capricho por permanecer en el cargo, aun violando la ley y pasando por encima de la propia ley orgánica, era, como cantaba Amanda Miguel, “tan solo un capricho que el niño tenía” Hoy se ´pone al descubierto que, más allá de los retrocesos y su falta de visión para impulsar una Universidad Veracruzana de excelencia, lo que el conocido como espurio rector, lo que buscaba era continuar otorgando prebendas a sus amigos de la izquierda, con los que tantos episodios vivió en su época juvenil. Pero también se pone al descubierto que la permanencia de Aguilar Sánchez en la Máxima Casa de estudios de Veracruz, se debe al fuerte apoyo que le brinda un senador que a diario cuestiona al gobierno de la ingeniera Roció Nahle García. De hecho, los comentarios a sotto vocce señalan que el hecho de la permanencia en la rectoría de Martín Gerardo, pudiera ser una especie de coto de poder concedido al senador de izquierda. La otra concesión del senador, nos informan, se encuentra en un edificio localizado entre la avenida Lázaro Cárdenas y la avenida Ferrocarril Interoceánico, donde despacha una dama de hondas raíces indígenas.

Bastante inclinada hacia la izquierda, con un tinte guinda, se le ve a la diputada del Partido del Trabajo Elizabeth Morales García, quien con particular énfasis defiende y apoya las líneas que le son indicadas desde la bancada de Morena en la LXVII Legislatura del Estado. Es notorio que, a la exalcadesa de Xalapa, exdiputada federal y local, ya ha guardado en el baúl de los recuerdos su pasado priista, el partido que le permitió alcanzar los cargos políticos de antaño y que hoy, convertida en militante del partido del Trabajo, defiende a capa y espada todo lo que huela a 4T. Sin pena y sin el menor rubor, la exconductora del programa radiofónico “Usted no está solo” exhibe como buenas, positivas y excelentes todas las iniciativas que el grupo mayoritario impulsa en el Congreso local. Una evidencia, sirve de ejemplo, del trabajo que como alcaldesa de la capital del estado realizó Morales García, es la pavimentación de la avenida Lázaro Cárdenas “que, -según presumió- aguantaría hasta el aterrizaje de un Boing 747”, ahí está la susodicha avenida, ahora con imperfecciones, haciendo sufrir a los automovilistas que a diario transitan por esa rúa y que al mismo tiempo se acuerdan de la expriista ahora petista Elizabeth Morales García.

