LIBERTAD BAJO PALABRA
Los que tengan memoria recordarán que la CEAPP, Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas, fue creada a instancias de Javier Duarte, atosigado por la enorme cantidad de periodistas asesinados, entre ellos Milo Vela, Yolanda Ordaz y Regina Martínez. La CEAPP de Veracruz fue creada oficialmente mediante la Ley número 586, la cual fue publicada en la Gaceta Oficial del Estado el 3 de diciembre de 2012. En ese mismo año, el 28 de abril de 2012, asesinaron a Regina Martínez, periodista de 48 años. Duarte ordenó a Gina Domínguez, la “Juana de Arco” veracruzana, que reuniera en un organismo a un grupo de periodistas a modo, amigos del régimen, para “taparle el ojo al macho” y así pasar como el gran protector de los periodistas en Veracruz. Le funcionó. El 2 de abril de 2013, la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos (AME) entregó un reconocimiento a Javier Duarte por supuestamente impulsar la Ley de Protección a Periodistas y crear la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas (CEAPP).
La CEAPP, queda claro, es una artimaña de Duarte y Gina, la cual nunca ha tenido como propósito proteger a los periodistas; porque, sea de paso dicho, ni siquiera puede. Cada ciclo que ha iniciado la CEAPP ha contado con la participación de periodistas destacados, con una gran trayectoria, pero que se ven obligados a rendirse a quienes ostentan el poder. Los últimos integrantes de la CEAPP son un grupo de desconocidos, entre los que destaca un resentido agresor de periodistas.
La CEAPP es presidida por un vergonzoso comunicador abyecto, Luis Orencio Ramírez Baqueiro, que aún siendo presidente de este organismo autónomo, no ha tenido empacho en rendirse a los pies de la gobernadora y de otros funcionarios. Sus columnas dan fe de su bajeza, dando a entender que la vileza es un requisito imprescindible para presidir la CEAPP. De hecho, su vergonzante conducta lo ha obligado en los últimos meses a un ignominioso silencio. Ahora bien, sobre si la CEAPP debe o no seguir operando, ese es otro asunto y sí, corresponde a los periodistas decidirlo.
