La fuente de los problemas para el gobierno federal mexicano no solo encuentra origen al interior del país, porque allende nuestras fronteras también se viralizan. Quizás vale la interrogante si se deben a actitudes oficialistas o si realmente el hecho de ser un gobierno “del pueblo” origina los supuestos embates de “la derecha internacional” en su contra. Porque loa gobiernos de Argentina, de Ecuador y el de Perú no guardan simetría empática con el de México. Lo peor de esos desencuentros se aparece cuando la retórica oficialista persiste en el discurso acerca de una soberanía en riesgo y convoca a “estar unidos”, en un México dividido por el discurso oficial en “traidores a la patria” y “defensores de la soberanía”. Todo porque ”no somos protectorado de ningún país”, en obvia referencia a las exigencias del gobierno estadunidense para que sean extraditados ciertos políticos vinculados con la delincuencia organizada. El meollo de ese asunto radica en si efectivamente la retórica se apareja con los hechos, porque el discurso pudiera servir de mecanismo distractor para ocultar una colaboración siempre atenta a las solicitudes del vecino del norte.
Al interior del país el expediente de problemas es bastante grueso, desde una economía que no crece e inversionistas que no llegan hasta la advertencia de la CNTE de iniciar bloqueos en la capital del país a partir de este día, y no esperar hasta el 1 de junio como inicialmente tenían programado. En ese contexto se emparejan los reclamos de agricultores y transportistas materializados en bloqueos carreteros aprovechando la celebración del Mundial de Futbol. Lo que en el llano conocemos dista mucho de semejarse a la información de inteligencia allegada a la cúpula del poder, de allí que llame la atención el anuncio de la presidenta relativo al informe gubernativo del 31 de mayo a celebrarse en todas las plazas públicas del país para “celebrar” el triunfo electoral de 2024 y hacer énfasis en las “grandes obras de infraestructura” realizadas por el gobierno de López Obrador. Pero ¿y la presencia de maestros afiliados a la Sección 22 de la CNTE en el Zócalo? Sin duda días difíciles para el gobierno federal, en realidad, tales circunstancias no parecen un lecho de rosas y sí a un desierto sembrado de ortigas.
