Confiado y creído que para la elección en el 2030 aún seguirá al frente del partido Morena en Veracruz, anda el que dice ser dirigente de los guindas en el Estado, Esteban Ramírez Zepeta, a quien luego de lo ocurrido en la elección extraordinaria de Tamiahua, tanto a él como a su partido los enviaron al cuarto lugar, se duda que pueda llegar a la elección de cambio de gobernador. Es más, a estas alturas, luego de ver “el agradecimiento” con que fue sustituida la exdirigente nacional Luisa María Alcalde, ya nadie pone en tela de duda que el choapense Ramírez Zepeta pueda tener vigencia en el 2027. La guerra interna que se cargan los morenos tanto a nivel estatal y que ya ha trascendido al ámbito nacional, el surgimiento de grupos y tribus, como antaño en el PRD, están demostrado que en Morena de Veracruz no hay coordinación, al no haber coordinación, tampoco hay liderazgo y sin liderazgo, ya hemos visto como hasta los imperios se han derrumbado. El derrumbe de Morena en Veracruz, ¿será un strike cantado?

El senador veracruzano Miguel Ángel Yunes Márquez, aquel que no es ni del PAN ni de Morena, toda vez que no lo han dejado afiliarse, seguirá cargando con la cruz y el estigma de traidor que le han endilgado los mexicanos, luego de haberse entregado a la facción del morenismo y haber otorgado su voto, el 86, para que fuera aprobada la reforma judicial, la misma que permitió elegir a Ministros de la Corte como Lenia Batres, a quien le cuesta trabajo leer de corridito. Pero, volviendo al tema del senador Yunes Márquez, acá en la aldea ya no se le ve con el mismo semblante de arrogancia que no le cabía en el cuerpo, tampoco se le notan los aires de suficiencia semejante a los que se cargaba su papá, el exgobernador, a quien, por cierto, le han retirado la visa norteamericana y anda buscando quien le auxilia para recuperarla. En fin, los Beverly de El Estero, como los motejara la prensa jarocha, no salen de una cuando ya están en otra.

No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla, reza un viejo y conocido refrán popular. Y cuando falta una semana para que el diputado local por Movimiento Ciudadano Adrián Sigfrido Ávila Estrada haga entrega de la estafeta y su curul a quien habrá de concluir con el período en la LXVII Legislatura, las apuestas siguen corriendo que “EL Chino” Ávila Estrada, el más morenista de los legisladores locales, no tiene la menor intención de abandonar su cómoda curul y entregársela al que hasta ahora es el coordinador del Movimiento Naranja en Veracruz, Luis –Luisito- Carbonel, quien estaría viendo frenado su anhelo de lograr ser diputado local. A decir de los mismos convergentes, no es que el expanista no quiera cumplir con el compromiso adquirido, lo que ocurre es que cuenta con el respaldo, el apoyo y la venia del grupo mayoritario y es más fácil de que cambie la camiseta naranja por una guinda a que ceda el lugar. El próximo 29 de los corrientes, en el Debate Parlamentario a celebrarse en conocido hotel de la avenida Ruiz Cortines, en esta capital, ya habremos de notar cuanta disposición trae el diputado para entregar el cargo de diputado que tantas satisfacciones le ha dado en estos meses que lleva calentando la curul sin proponer nada y sin oponerse ídem.  

Sin que hasta la fecha demuestre qué es lo que realmente habrá de hacer a favor de la Universidad Veracruzana, donde de manera espuria ocupa el cargo de rector, el doctor Martín Gerardo Aguilar Sánchez, sigue ocupando la silla en la que fue impuesto no por los méritos académicos que debieran ser su aval en el cargo, sino por la determinación de una Corte que permitió su permanencia en el cargo violando de manera flagrante lo ordenado por la propia Ley Orgánica, en donde, de manera específica, se señala que no podrá acceder y mucho menos ocupar el cargo, si al momento de la elección, contaré con 65 años o más, lo que los señores Ministros, al resolver el noveno amparo interpuesto en contra de la determinación del ahora impuesto rector para  que continuara en el cargo, resolvió que sí era factible que don Martín Gerardo siguiera siendo rector de la Universidad Veracruzana, aunque fuere violando la propia Ley Orgánica. Cosas veredes, dijo Don Quijote a su fiel escudero.

La nota de la semana, por si no lo habían percibido, la dio el alcalde de Acayucan, Ver., Raúl David Salomón García, cuando en una entrevista afirmó que no es su responsabilidad los hechos de violencia que, casi a diario, ocurren en ese municipio sureño, conocido como La Llave del Sureste. Y es que el municipio que gobierna el morenista alcalde, ya dijo que su municipio cuenta únicamente, a la fecha, con menos de 25 elementos policiacos, lo que hace imposible mantener un óptimo grado de seguridad para una población de casi 81 mil habitantes, lo que, quiérase o no, el municipio gobernado por el morenista Salomón García, se encuentra convertido en un verdadero pueblo sin ley.  Pero, no es esa la única perla que el edil ha regalado a sus gobernados, también ya declaró que, a su llegada a la silla municipal, lo único que encontró fueron unas arcas vacías. Luego entonces, se antoja difícil que Acayucan pueda salir adelante con una administración que no cuenta con seguridad ni con recursos económicos suficientes.