Por Libertad Bajo Palabra

Hace algunos años, en 2017, el “Decano de la vida nacional”, El Dictamen, despedía a 200 de sus trabajadores. Un periódico que en algún momento fue referente no sólo a nivel estatal sino nacional, estaba a punto de irse a la quiebra, sobre todo porque no se supo adaptar a la era del internet. El Dictamen vivía de su publicidad y de sus ventas. Para 2017, las ventas del periódico eran casi nulas y al volverse un medio oficialista, le encantaba sobajarse ante Fidel Herrera, los pagos por publicidad bajaron al mínimo. En ese tiempo, al despedir a 200 de sus trabajadores, obligados a liquidar a quienes fueron sus empleados por décadas, los dueños del Dictamen, entre ellos Bertha Ahued Malpica, obligaron a los trabajadores a recibir pensiones de miseria; lo peor, la liquidación la pagaron en abonos semanales, “chiquitos, para pagar poquito”.

Tal vez por ello indigna la ostentación que la familia Ahued Malpica hace de la boda de una del clan. La preboda o boda de Karime Carlo Ahued y Fernando Hidalgo Requejo se llevó a cabo en Sevilla, en la Feria de Sevilla. La familia tuvo la osadía financiera, para hacer más ostentoso el evento, de alquilar tres stands de la feria donde instalaron carpas, alquilaron carruajes, cocheros, pagaron aviones y hospedajes; un evento a todo lujo que opacó a la misma Feria de Sevilla. Mucho dinero, algunos calculan que el evento se costeó con 7 millones de pesos que debieron pagar al contado, no en “paguitos” como a sus empleados despedidos. Aunque nos aclaran que la contrayente no es hija de la Gorda Ahued, diputada y aspirante a la alcaldía de Boca del Río, como tía y madrina buena parte del gasto corrió a cuenta de ella. ¡Eso esperamos! Sólo falta que al rato en las finanzas del Congreso encontremos boletos de avión y reservaciones de hotel pagados con los impuestos de los veracruzanos.

Cualquiera podría decir: “Es su dinero, son ricos y pueden hacer lo que quieran con ese dinero”. ¡Muy cierto! Pero resulta indecente que con los trabajadores, aquellos que alguna vez hicieron grande al Dictamen, se porten “rácanas” (como dirían en Sevilla) y con la sobrina, a la que todo le han dado en la vida, le hagan una megaboda. ¿Dónde quedó la austeridad franciscana? ¿Dónde quedó la moral?