El Mundial de Futbol México-EU-Canadá 2026 está a la vuelta de la esquina.

Las expectativas que ha levantado no son pocas. En la Ciudad de México por ejemplo se han construido obras en vialidades primarias como Calzada de Tlalpa, que todos piensan que no sirven para nada, más que para quitar espacio y comodidad a sus ciudadanos, pero se construyeron, ¿porqué no?, a petición de FIFA.

Y así como esa, otro ejemplo son las exenciones de impuestos a la misma FIFA para temas de merchandising.

O la prohibición para circular  en un kilómetro a la redonda del Estadio Azteca, son varias pues, todo para que nuestro país tuviera su tercer Copa de Mundo.

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Y en esa algarabía mundialista, nos recetaron una noticia que cae como un auténtico balde de agua helada.

Resulta que limitarán el acceso televisivo de la afición a los partidos de la Selección Nacional.

Así como lo lee, en un hecho sin precedentes, Concacaf y la empresa de streaming Netflix firmaron este lunes un acuerdo mediante el cual la plataforma estadunidense adquiere los derechos en exclusiva para transmitir en México los partidos de la selección nacional a partir del próximo año. 

En ninguna parte del mundo se ha visto una situación de esta naturaleza, en la que por un acuerdo comercial, se obligue a los seguidores de una selección nacional de futbol, a que paguen para poder ver los partidos de su equipo.

El tema es de tal impacto, por la tradición futbolera nacional y por el volumen de seguidores que este deporte tiene en México, que incluso Morena ya ha presentado una iniciativa de ley que busca evitar que se dé una situación como esta en el futuro. 

Desafortunadamente, el acuerdo firmado este lunes implica ya un importante antecedente que atenta contra el derecho de la afición nacional a tener un acceso amplio y gratuito a los partidos de nuestra selección.

Este tipo de acuerdos provocarán que lo que antes era un ritual colectivo accesible para cualquier hogar con una antena de televisón abierta, se pueda convertir en un servicio elitista, que profundiza la brecha digital, afectando a millones de aficionados que aún no cuentan con una conexión a internet o lo más importante, la capacidad económica para cubrir los costos que implica suscribirse a un plataform de streaming, pues sí, aún hay familias que no alcanza a cubrir siquiera, las necesidades más elementales y hoy, hasta el futbol les han quitado.

¡Qué barbaridad!

deprimera.mano2020@gmail.com