Tras el incendio en días pasado en Dos Bocas en la llamada zona de almacenamiento de “coque” la refinería de Dos Bocas suspende la producción -de acuerdo a PEMEX- para evaluar el riesgo que representa para la población el arranque.
Todo como resultante de la improvisación. Todo producto de los negocios con amigos más que con especialistas. Todo por las raterías que esconde una refinería mal hecha que dejó al país financieramente quebrado.
De un costo inicial de siete mil millones de dólares presupuestados para hacer realidad ese destino energético el monto final sería de 24 mil millones de dólares. Fue el triple de lo presupuestado. Un costo en moneda nacional de 540 mil millones de pesos reconocidos por PEMEX.
El de “Dos Bocas” sería un disparo financiero inusitado, ya que el costo inicial fue de menos de la mitad final mismo que alcanzaría los 24 mil millones de dólares (534 mil millones de devaluados pesos) reconocidos por el Consejo de PEMEX en donde participaron los titulares de las Secretarías del Energía y Hacienda y Crédito Público, así como los Subsecretarios de Hidrocarburos y de Ingresos.
A esos 534 mil millones de pesos habría que sumar, de acuerdo a las nuevas cifras de PEMEX, SENER y la SHCP, otros 6 mil millones de pesos que aún no se integran a la cuenta.
Es decir, para redondear números finales, en dicha refinería se invirtieron poco más de 540 mil millones de pesos.
Rebasó -tal como lo apuntábamos en anterior entrega- los costos del aeropuerto afuncional de AIFA que tuvo un gasto público de 74 mil 535 millones de pesos y el fracasado Tren Maya, que alcanzó la escandalosa cifra de 470 mil 428 millones de pesos.
Todo para que por estos días una parte de sus instalaciones se observe como chatarra quemada.
Y es que en lo que va del año, PEMEX ha reportado dos derrames, uno en las costas de Veracruz y un incendio también en las inmediaciones de la refinería Olmeca, que han dañado más de mil kilómetros de litorales del Golfo de México.
Ello amén de dos inundaciones -en 2023 y 2024- que la dejaron inoperante por meses sin contar que autoridades ambientales insistieron en que ese no era un buen lugar para construir la refinería.
Con el incendio de hace unos días -aparte de otro en la barda perimetral que dejó cinco muertos por fallas en el desfogue- de agosto del 2024 a la fecha se han registrado seis incendios a las que se suman fallas técnicas, estructurales y de seguridad, así como incidentes operativos, derrames y problemas de diseño.
Dos Bocas es, para acabar pronto, el más importante dolor de cabeza para Claudia Sheinbaum quien ya no encuentra la puerta de salida y es que hoy Dos Bocas, más que la solución a un problema de abasto de petróleo y gasolina ¿de a 10 pesos? es el emblema, el símbolo de la corrupción.
Mientras los culpables están escondidos o simplemente se lavan las manos aduciendo, como es el caso de Nahle, “que yo llevo 15 meses fuera de la Secretaría de Energía y no tengo responsabilidad en la refinería de Dos Bocas”.
¿Y el tiradero… y la monumental inversión ante el fracaso… y los contratos a los amigos… y los muertos?
Hoy no hay quien pague los platos rotos.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo

