Es inadmisible la forma en cómo asume el presidente Trump su actitud irrespetuosa respecto de la presidenta Sheinbaum a quien nuevamente aludió no sin sorna en sus comentarios ante los medios de comunicación de su país. Se explica porque la arrogancia de Trump es proverbial, motivada entre otras razones porque hasta ahora su atrabiliaria forma de gobernar no encuentra oposición efectiva ni dentro ni fuera de su país. La reacción de la presidenta de México ha sido la de mantenerse con la “cabeza fría”, es decir, atendiendo a la asimetría existente entre nuestro país y los Estados Unidos. Si ya son difíciles las circunstancias del entorno nacional, la coexistencia gubernamental con Trump dificulta la gobernanza de la presidenta Sheinbaum pues las presiones devenidas de allende el Bravo añaden ingredientes que alteran su proyecto original de gobierno.
“Cabeza fría” o no, la actitud adoptada por el gobierno mexicano frente al diferendo de los Estados Unidos con Cuba debe molestar a Trump, por más soberanía que se pretenda tener por parte de nuestro gobierno. El gobierno mexicano ha puesto cada vez mayor énfasis en su “ayuda humanitaria” hacia “el pueblo de Cuba”, pero es manifiesto su respaldo al gobierno de la Isla cuyos atributos esenciales nada tienen de democráticos y sí de una dictadura bastante longeva. En ese contexto, el gobierno de México está adoptando una actitud retadora hacia el gobierno de los Estados Unidos, un país con el que guardamos una interdependencia comercial y económica bastante pronunciada, simplemente porque somos el primer socio comercial del vecino norteño. Si a una acción corresponde una reacción ni duda cabe que los referidos envíos humanitarios tendrán una respuesta severa, cuyos efectos impactarán al pueblo de México, no solo a su gobierno. Desde ese horizonte es sugestiva la interrogante ¿está preparado el gobierno de México para cuando venga la respuesta del gobierno estadounidense? Lo ignoramos, pero, por la manera de operar de Trump, no es improbable que la ayuda al gobierno cubano obtenga un costo gravoso para el gobierno de nuestro país. Con Trump no es un tigre de papel al que se reta, malo si el gobierno no esta preparado para la embestida.
