Nada fácil ha de resultar para la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, estar en el ojo del huracán por tanto balconeo público y privado.
Imposible zafarse por estar repetidamente denunciada de pertenecer a una mafia delincuencial, haber dado entrada en 2018 al huachicol fiscal, ser correo de los Carteles desde 2006, favorecer con millonarias concesiones a la familia López Obrador por la vía de Dos Bocas.
Imposible sustraerse a la denuncia pública de tener una parte de su fortuna en paraísos fiscales, propiedades por un valor superior a los 110 millones de pesos, favorecer a su yerno Fernando Bilbao con negocios arriba de los mil 800 millones y ser cómplice de Manuel Bartlett.
Y encima de todo enterarse de las rapacerías del marido José Luís Peña Peña quien, en sus correrías, alianzas sospechosas y sentirse el guapo de la comarca embarazó a la hija de un conocido mafioso de Tierra Blanca.
Más demoledor aún, lo publicado en el libro “Ni Venganza, ni perdón. Una amistad al filo del poder”, en donde el más cercano colaborador de Andrés Manuel López Obrador, Julio Sherer Ibarra, el mismo que por dos décadas apoyó la lucha del amigo hasta que alcanzó la Presidencia de la República, se decidió a destapar la cloaca obradorista.
Sherer es el mismo que López Obrador llevó a Palacio Nacional como asesor jurídico pero que un buen día decidió echarlo de su seno por “grillas” del morenismo duro.
Sherer, hijo de uno de los más brillantes periodistas que dio la segunda mitad del siglo pasado sería perseguido y defenestrado. Sin embargo, esperó hasta que se fuera López Obrador para encuerarlo.
“Manuel Bartlett -escribe en el libro- operaba a Rocío Nahle en muchas de las cosas que ella planteaba, porque realmente la Secretaría de Energía no contaba: daba algunos permisos, como los de las gasolineras, de las almacenadoras, de las transportadoras, etcétera. Pero el grueso de la Secretaría de Energía era, por un lado, Pemex, que no controlaba Rocío y por el otro, la CFE, que controlaba directamente Manuel. Se hizo una refinería para que Rocío pudiera tener ese empleo”.
“Había una relación muy cercana entre Bartlett y Rocío Nahle. De hecho, creo que en muchas cosas Bartlett manipulaba a Nahle, hacían equipo y para todo estaban juntos. Así, se trabajó el tema de la energía en el país”.
Poco podría justificar en su favor la de Zacatecas ante reveladoras evidencias a las que le cuelgan todos los males de la 4T y ante Morena queda como la apestada del grupo.
Claudia Sheinbaum vendrá en breve a Veracruz, de nueva cuenta.
Lleva más de 15 visitas a estar tierras, 15 sospechosas visitas, algunas a la nada, acaso tan solo para inaugurar obras de pueblo como la recién sucedida en La Antigua donde pareció que venía a expiar su conciencia ante la presión avasalladora de Trump o a platicar en secreto con Nahle.
El punto es que la mandataria ya confirmó la visita de la presidenta el próximo domingo 15 de febrero “para dar seguimiento a proyectos estratégicos y el fortalecimiento del trabajo conjunto”, todo un galimatías de a qué viene.
El caso es que llega a Coatzacoalcos, tierra adoptiva de la zacatecana.
Muy sospechoso ¿no?
Más aun cuando se habla de que Nahle, con dinero de sospechosa procedencia, patrocinó parte de la campaña presidencial.
El punto es que todo gira en torno a la suspicacia, la sospecha, las denuncias ciudadanas de corrupción en contra de quien hoy nos gobierna, quien ante la opinión pública nacional está colocada como la peor gobernadora de la república, amán de ese modito ausente de todo talento y sí lleno de enojos y desplantes.
Todo, en fin, en el marco de cosas poco buenas que han sucedido a Veracruz como son el auge de nuevos grupos delincuenciales, el permanente pleito con los “carroñeros”, o sea, los periodistas y de estar cierta que ya se nos olvidaron hechos imborrables como la importación ilegal de combustible evadiendo impuestos tras acusaciones del general en retiro Eduardo León Trauwitz quien en 2018 advirtió a Nahle sobre los riesgos y fallas en el control portuario del huachicol fiscal.
¿Acaso está cierta que la ciudadanía ya tiró al basurero de la historia que la gobernadora está en el ojo de la DEA y CIA por su fortuna inexplicable -la quinta entre las 15- en Las Islas Vírgenes?
La dama aun no pertenece a la lista de los extraditables… pero ¿qué falta para que en cualquier momento la sume Trump a la urgencia en la entrega de políticos ligados a la criminalidad?
¿Es que acaso llegó el momento en que la Nahle se vaya a su casa antes de que todo esto estalle?
Sin duda, no son los mejores tiempos para Nahle… ¡ni para la 4T!
Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo