• Pasante a punto de ser ahorcado por subdelegado

Buen día, apreciado lector:
Ante la complacencia o incapacidad que distingue a los ineptos, en Xalapa la clínica hospital del ISSSTE parece haberse convertido en un laboratorio de la desidia institucional.
Ya incontenibles, desde hace más de un año se acumulan denuncias de derechohabientes y familiares: negligencias médicas, expedientes extraviados, cirugías canceladas sin explicación, falta de camas y especialistas que desaparecen en vacaciones como si la salud pudiera esperar.
El resultado: pacientes en riesgo, familias desesperadas y un silencio administrativo que ofende, desde el ámbito local hasta el nacional.
Lo que se dice en las crónicas recientes es tan absurdo que parece sacado de un cuento kafkiano: urgencias nocturnas donde los enfermos esperan horas sin atención, sin orden ni explicación, como si el dolor tuviera que ajustarse al horario del burócrata.
La pregunta inevitable es: ¿cómo puede sostenerse un sistema que presume seguridad social mientras niega lo más básico —atención digna y oportuna— a quienes han cotizado toda su vida? El ISSSTE en Xalapa se ha convertido en un espejo roto de la salud pública mexicana: refleja la precariedad, la indiferencia y la impunidad administrativa.
Y aquí la ironía mayor: mientras se multiplican las quejas, los canales oficiales invitan a “presentar denuncias médicas” como si el trámite fuera la cura. El papel se acumula, la burocracia sonríe, y los pacientes siguen esperando.
Pero conviene subrayar algo que parece olvidarse: como los del IMSS, este servicio no es gratuito ni una pensión de bienestar. Los mexicanos lo pagan con su trabajo, con sus aportaciones, con años de esfuerzo. Por eso debe haber responsables directos de este desbarajuste, porque no se trata de favores ni de dádivas, sino de derechos adquiridos.

Los derechohabientes dicen a la Presidenta de la República, que este desbarajuste no es un asunto menor ni local: es un llamado urgente a su gobierno. Al que afecta directamente en su imagen política y personal.
La clínica del ISSSTE en Xalapa es hoy símbolo de la indiferencia institucional y del abandono de quienes confiaron en el Estado para cuidar su salud. No basta con discursos ni con promesas: los derechohabientes exigen atención inmediata, porque la salud no puede esperar.
¿HABRÁ ESCÁNDALO NACIONAL?
Luego que empezó a trascender un hecho más pero demasiado escandaloso, el país entero observa si habrá voluntad política para corregir lo que aquí se ha convertido en una vergüenza nacional, luego que entre el personal médico se dio a conocer que el mismísimo responsable de la Clínica estuvo a punto de ahorcar a un joven médico foráneo que llegó a hacer su servicio.
Y sí, hay que decirle a la Presidenta, a ver si alguien tiene las agallas para hacerlo en “La Mañanera”, que el desbarajuste del ISSSTE en Xalapa no es un caso aislado: es un síntoma de la crisis nacional en la seguridad social. Los derechohabientes que confiaron en el Estado merecen respuestas y soluciones inmediatas. La salud pública no puede seguir siendo rehén de la burocracia. Y debe haber responsables directos, porque este servicio no es gratuito: los mexicanos lo pagan con su trabajo.”
¿Cuántos pacientes más deben esperar un milagro para que el gobierno la Doña actúe? La indiferencia institucional ya no cabe en un país que presume justicia social. Y menos cuando se trata de un servicio que los trabajadores sostienen con sus aportaciones, no con dádivas.
No olvidemos cuidar las plantas y el agua. Pronto vendrá la tortura de la carestía. Ojalá los gobiernos estén preparados. Tenga paz y armonía en su hogar. Ahh, y también cuidar nuestra democracia, que —a diferencia del internet— no tiene repetidor. ¡Aguas!
gustavocadenamathey@hotmail.com