Un mundo al revés.
Este era un gato que tenía los pies de trapo y los ojos al revés, ¿quieres que te lo cuente otra vez?
¿Vivimos en un mundo al revés? O, ¿tanto han cambiado las cosas que hoy todo lo queremos hacer al revés, para que, aun estando al revés, se vea y se tome como normal?
Por ejemplo:
No me vengan a mí con que la ley es la ley. ¿Qué significa esa expresión? ¿Qué la ley carece de validez y de sustento? ¿Qué aquí, yo mando y se hace lo que yo diga? ¿Qué no hay más ley que la que yo dicte?
Va un cuento.
Hubo una vez, en un lejano municipio de cuyo nombre no quiero ni puedo acordarme, que llegó un campesino propietario de un maizal (extensión de tierra sembrada de maíz) a presentar una denuncia en contra de un rico ganadero, ya que sus animales se habían salido y llegaron a alimentarse de la siembra del campesino.
El secretario del ayuntamiento, luego de escuchar la queja del propietario de la milpa, informó al señor presidente de los hechos. El alcalde, ni tardo ni perezoso, ordenó que de manera inmediata fuera citado al dueño de los animales para, luego de que se evaluaran los daños causados por sus semovientes, cubriera una generosa indemnización al campesino que había sido afectado en su economía por los destrozos en su propiedad.
El secretario, luego de escuchar las indicaciones del alcalde, en voz baja, informa al munícipe que el ganadero de referencia, era el mismo que le había aportado recursos y algunos animalitos que se habían comido en barbacoa durante su campaña política para llegar a la silla municipal.
El alcalde, al ser enterado de que el ganadero había sido un solidario aportante para la causa, de inmediato solicitó que hicieran pasar al campesino, al propietario del maizal. Y le dice:
-Así que usted es el dueño de la milpa.
-Sí, señor presidente. Responde el campesino.
- Pues bien, mi amigo, le vamos a imponer a usted una multa de 3 mil pesos.
-Pero, pero –asombrado el campesino- pero ¿porqué, señor presidente?
-La multa es – le dice el alcalde- por andar sembrando maíz donde pastorean las vacas del señor ganadero.
O sea, al señor alcalde del cuento, tampoco le podían decir que no le vengan con que la ley es la ley.
Ahora, hay que ver si, luego de aprobar la ley y de que el INFONAVIT permita a aquellos invasores de viviendas para que las ocupen y se conviertan en propietarios mediante un esquema de renta, incluso recibiendo ayuda del gobierno, en los hechos, se vean las consecuencias de dichas acciones.
Porque, aunque no me venga a mí con que la ley es la ley, la ley seguirá rigiendo por encima de medidas que afecten a la propiedad privada. Siempre se ha dicho, con la ley todo, por encima de la ley ni nadie.
O, ¿se va a culpabilizar ahora a los propietarios y constructores de casas por andar construyendo y edificando inmuebles cuando hay muchos que carecen de éstos? ¿Igual que el propietario de la milpa a la que las vacas del ganadero le destrozaron la siembra?
O, de plano, ¿ya estamos en un mundo al revés?
