Nadie quiere darse cuenta o intenta saber qué es lo que le depara al campo en Veracruz en los días por venir.
Y aunque algunos funcionarios estén enterados – eso creemos- de que Veracruz, durante el 2024 ocupó el nada honroso cuarto lugar en afectaciones por el estiaje, para este 2025 no se ve ni se tiene información de que ya se estén tomando acciones para lo que pueda venir en el presente año.
Es más, estamos seguros, o, mejor dicho, casi seguros, de que los funcionarios de la 4T, sobre todo aquellos que tienen relación directa con el campo en la entidad, están informados de cuántos y cuáles fueron los municipios más afectados por la sequía en el 2024. Si no lo saben, entonces el campo veracruzano, pronto, muy pronto va a entrar en terapia intensiva.
Creemos y sospechamos que los funcionarios morenistas de la 4T en la Secretaría de Desarrollo Rural, Pesca y Agricultura –SEDARPA- a poco más de tres meses de haber tomado posesión del cargo, habrán de estar enterados de que, en el 2024, el 91 por ciento de los municipios veracruzanos sufrieron una crisis hídrica nunca antes visto en toda su historia. Si tampoco saben eso, luego entonces, señores, el campo en Veracruz va a entrar en franca agonía de muerte.
Pero, si aunado a que los cuatroteistas funcionarios del actual gobierno en Veracruz, desconocen el número de los municipios afectados por la terrible sequía vivida en el 2024, e ignoran también de qué tamaño, o sea, en cuánto afectó el fenómeno narrado, la economía en el sector agropecuario, entonces ya hay que avisar a algún sacerdote para acuda de manera urgente a darle los santos oleos al campo veracruzano.
Por ello, el título: El campo veracruzano y la sequía que viene; o, lo que es lo mismo: ojos – de funcionario – que no ven, campo que no avanza.