El “cobro de piso” esta brutal en la región sur de Veracruz. El asesinato del empresario de Agua Dulce, Juan Carlos Bosques Velázquez, dueño de las taquerías “Jojoy”, es el claro reflejo de la actual situación que viven los “grandes”, “medianos” y “pequeños” empresarios y comerciantes de la zona. Con los “malos” ya no hay para donde hacerse. Si no les pagan la “cuota”, primero les rafaguean el changarro; luego se los queman, y si persiste la negativa de no pagar, pues los asesinan a sangre fría. La Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, no ha cumplido con su compromiso de combatir a los “extorsionadores”, tal y como se prometió en una reunión donde participaron Tania Cruz, diputada federal; Esteban Enríquez España, Consejo Coordinador Empresarial ; Armando Carvallo, Cámara Nacional de Comercio; Jorge López Santana, Cámara Nacional del Transporte; Rodolfo Cabello, Cámara Nacional de la Industria de la Transformación y Mayra Sánchez, Mujeres Empresarias de Coatzacoalcos. ¡¡Qué barbaridad!! El brutal crimen del empresario de Agua Dulce, Juan Carlos Bosques Velázquez, es el claro ejemplo de la actual situación que viven, no solo los “grandes” empresarios y comerciantes de la región sur de Veracruz, sino también los “medianos” y “pequeños” hombres y mujeres de la Iniciativa Privada Sureña. Don Juan Carlos era un modesto emprendedor que junto con su padre se hizo bastante famoso con las taquerías “Jojoy”. El domingo pasado, los “malos” le quitaron la vida, y todo por el maldito “cobro de piso”. Hoy en día, aquí en la región sur de Veracruz, ya casi nadie quiere poner un negocio, ¿el motivo?, los comerciantes, empresarios e industriales no quieren trabajar para los hombres y mujeres que están metidos en la “delincuencia organizada”, pues estos rufianes se dejan pedir hasta 50 mil pesos mensuales para dejarlos en paz. El 90% de los comerciantes y empresarios, aunque lo nieguen, pagan “cuota” para poder trabajar. ¿Cuál es el pinche problema si no pagan la “cuota”?, simple, primero les rafaguean los establecimientos, si persiste la negativa, luego se los queman y por último, ya cuando los “malos” saben que no les van a pagar la “cuota”, pues con la mano en la cintura los asesinan a sangre fría. ¡Señores!, sobre este tema ya hemos escrito, y aquí hemos señalado que era urgente que doña Rosa Ícela Rodríguez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, volteara sus ojos a la zona sur de Veracruz, donde el “cobro de piso” está a la orden del día, desde el municipio de Acayucan, hasta Las Choapas. Una luz al final del túnel fue la que se vio cuando Tania Cruz Santos, diputada federal por Coatzacoalcos, logró consolidar una reunión con el entonces subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía, donde participaron empresarios y comerciantes de la región. En dicha junta de trabajo se dio el compromiso “que en lo menos que canta un gallo” se iba a combatir en forma frontal el “cobro de piso”, es decir, las extorsiones, no solo en el municipio de Coatzacoalcos, sino en toda la región sur. En la junta de trabajo con el señor Mejía participaron Esteban Enríquez España, Consejo Coordinador Empresarial de Coatzacoalcos; Armando Carvallo Brañas, Cámara Nacional de Comercio; Jorge López Santana, Cámara Nacional del Transporte; Rodolfo Cabello Meyer, Cámara Nacional de la Industria de la Transformación y Mayra Sánchez García, Mujeres Empresarias de Coatzacoalcos. ¿Qué resultados positivos dio la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana?, pues hasta el día hoy ninguno, ¿Cómo lo sabemos?, simple, el “cobro de piso” sigue vigente, y lo que es peor, los muertos los están poniendo los empresarios, comerciantes e industriales. ¿Una prueba más?, pues ahí está el crimen de don Juan Carlos Bosques Velázquez, dueño de las famosas taquerías “Jojoy” de la ciudad de Agua Dulce. El dato duro: 1.-Los delincuentes que se dedican a extorsionar a los empresarios y comerciantes, deben de pensar, en efecto, que al ritmo que van, tarde que temprano se van a quedar sin clientes a quien chingar, pues todo mundo está cerrando sus negocios y ya nadie quiere abrir un establecimiento por temor a caer en manos del crimen organizado. Fin del comunicado. (Artículo escrito por Federico Lagunes Peña).
