La misanteca Eleaney Sesma, precisa del Comité Ejecutivo Estatal del Partido Verde Ecologista de México, de coraza y a toda máquina anda pa’rriba y pa’bajo gastando chancla en el jale de jalar adeptos a su causa partidista, el partido del Tucán.
La también empresaria propietaria del impreso de la región baja del Totonakú, «El Chiltepín» (un chile que sí embona y es muy picoso pero sabroso) pues bien, la mujer tiró las gafas antisol de marca Dolche -Gabana, dejó de ponerse cremas con filtro solar tres, ya no usa perfume Chanel ahora puro limón con carbonato, mandó al rancho tabasqueño de López Obrador a los guaruras y estorbos; a puro talón y pulmón se está echando giras tochos los días por los municipios acercándose y platicándole de a deveras a la gente real, a la trabajadora que se jode todo el día para lograr el sustento. ¿Algún otro representante estatal de partido está haciendo lo mismo? O solo tienen reuniones de café y restaurante.
La inquieta y expresiva mujer es de las convencidas de que la causa del partido que representa en Veracruz, es el que tiene auténticas propuestas de defensa de la Tierra del ambiente de la vida; que por supuesto implica ríos, fauna, flora, mares, manejo adecuado de residuos, etc.
Grupos de ciudadanos de zonas rurales son quienes mejor perciben el mensaje de la preservación del medio ambiente porque ellos conocen las variaciones climáticas y lo que les ha perjudicado en los últimos años. Los de zonas urbanas con otra visión no dejan de observar también el deterioro causado por la modernidad y desean soluciones no solo discursos.
Aunado a la concientización de las personas, dentro de su labor está el invitar a veracruzanos a organizarse en grupos de índole partidista y lo mismo van resultando líderes naturales regionales que sus grupos de apoyo, la base de la pirámide partidista, La Tucaniza -y no son los Tucanes de Tijuana que cantan La Chona-.
Labor partidista diaria que pocos se atreven a hacer, verdadero trabajo a ras de suelo de la fémina que está dando resultados palpables.
Para los críticos, mirones, chismosos y habladores, como yobiznando, nos queda zumbando en la chompeta que el PVEM es un negocio gremial o familiar y pregúntome yo, ¿Hay alguno que no lo sea? No hay que ser, pa’que no nos digan.
Los que presumen que se saben todas y que se la comen a puños dicen que la concesión PVEM en Veracruz es propiedad de la familia Herrera Borunda. Pueque sí, pueque no, lo más seguro es que quién sabe. Y que cuando les conviene son aliados del partido Morena y cuando no, pos no.
Lo que no deja de ser cierto es que el junior, Javier Herrera Borunda, le anda metiendo valor agregado al partido del tucán, el bato trái su morralito repleto de propuestas verdes y proyectos políticos, dosquetres gallones y gallinas ya se enrrielaron en el proyecto Verde, otros tantos están siendo conquistados con trébol de cuatro hojas y uno que otro ya de plano andan jalando plebe pa’lo que viene en 2024.
En junio de 2023, pasando las elecciones del Estado de México y Coahuila se destaparán tochos morochos y los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán.
El fidelista, duartista y expriista, Beto Silva Ramos ya arrancó. Quién sabe a qué le tira cuando sueña este mejicano, pero de que quiere, quiere.
Lo que no deja de ser cierto es que cuando algún candidato Verde mencionara en campaña en 2024 al de los pies descalzos con sabañones, o sea el Tío Fide para muchos, con el solo nombre, apelativo o mote, revolverá recuerdos buenos y no tanto, no obstante muchos muchos muchos veracruzanos preferirían votar por un recomendado del cuenqueño con vaho de nauyaca que por un improvisado de Unidos Todos o de alguien de tribu de la Cuatroté morena que resultaron pa’puras vergüenzas los morros.
Aunque quizá una coalición no les fuera favorable, ¿o sí? ¡sépalo Vargas!.
GUIJARRO: ¿Se sabrá pronto quién o quiénes son los auténticos dueños de «la empresa» beneficiados con los contratos por más de 100 millones de pesos del erario del pueblo veracruzano bueno y sabio?
A Cuitláhuac le conviene políticamente que sí se sepa.
Lo mismo que deshacerse de los lacras que prohijaron este desliz financiero vergüenza nacional.
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