
Sus motivos ha de haber tenido el dirigente del PAN en Veracruz para aliarse con el PRI y el PRD, festejar la unión, celebrar que juntos alcanzarían derrotar al enemigo llamado MORENA y, después, zum, de golpe y porrazo y sin dejar agua va, decidir salirse de la llamada coalición. En una maniobra que evidentemente no cuajó, el llamado cacique de Tantoyuca, Joaquín Guzmán Avilés, intentó dar un albazo a los otros dos partidos aliancistas, pero algo le salió mal y, de nueva cuenta, sin decir agua va, metió reversa y volvió a convocar al priista y al perredista y les dijo sonriente que “le dijo su mamá que siempre sí”, que si va en la alianza y que lo del retiro habría sido una especie de deliriums tremens. Algo se trae entre manos el famoso “Chapito”.

Y no deja de dar la nota de ocho columnas y el tema para las más leídas columnas en Veracruz, el actual titular de la Coordinación General de Comunicación Social del Gobierno de Veracruz, Iván Joseph Luna Landa, a quien ahora, con la muerte de una trabajadora de esa área, se le ha venido encima el mundo al brillante jefe de prensa de Cuitláhuac García Jiménez. El funcionario que saliera muy bien evaluado en una encuesta dentro de los mejores comunicadores de los gobiernos estatales, sabe, a estas alturas, que nadie se tragó el cuento de que su capacidad y talento lo llevaron a ocupar tan distinguido posicionamiento a nivel nacional y en sentido contrario, lo que está saliendo hoy a flote son sus dotes de capataz y de funcionario prepotente y déspota para con sus trabajadores. Funcionario comunicador bien posicionado y su jefe en el último lugar en cuanto a desempeño y eficacia, ¡bah!.

Como una nueva serie de Kramer VS. Kramer o la nueva versión bíblica de Caín y Abel, así han calificado los habitantes de Misantla, Ver., la lucha interna que por la posesión del poder en últimas fechas vienen escenificando los hermanos Hernández Candanedo Othón, el actual alcalde y su propio hermano Javier, exalcalde de ese municipio. Los señalamientos de uno contra el otro, lo cual ha despertado suspicacias entre los propios pobladores, se han empezado a ventilar a la luz pública y, tal como reza la sentencia popular, “entre acusaciones y bromas, la verdad se asoma” El exalcalde Javier, acusa a su hermano Othón, el alcalde de cometer actos de corrupción y de –incluso- comprar candidatos y candidaturas del PRI y del PAN. Obvio que, según se vayan acercando las fechas de las campañas, los señalamientos entre los hermanos y sus respectivas familias así como sus correligionarios, van a ser tema de más comentarios.

Ante la evidente falta de resultados en la administración municipal de Xico, Ver., donde la actual alcaldesa Gloria Galván Orduña, la misma que inmortalizara la frase de “si no se mueren de Covid, de algo se van a morir”, ya surgen nuevas opciones políticas que pueden dejar con el bat al hombro a la candidata de la presidenta… ¡su hija! Para nadie es un secreto que los señalamientos en contra de la fatal administración que en tres años ha desempeñado doña Gloria, los votos que pudiera alcanzar su heredera, en el supuesto de que alcance la candidatura, serían en un número muy reducido, toda vez que las repercusiones al nulo trabajo de la alcaldesa se habrá de reflejar en las urnas en el mes de junio. La llegada de nuevos partidos a Xico, la participación entusiasta de la sociedad civil y el deseo de quebrar la incipiente monarquía, serán la sorpresa en el siguiente proceso electoral. Al tiempo.

Y ya que tomamos el tema de las incipientes monarquías que quieren surgir e imponerse a lo largo y ancho del territorio veracruzano, es necesario mencionar al vecino municipio de Xalapa, San Andrés Tlalnelhuayocan, en donde el alcalde David Ángeles Aguirre, luego de haber gobernado de manera unilateral, sirviendo a los que podía coaccionar, ahora se dispone a entregar la estafeta municipal a otro de sus hermanos. Los señalamientos de que el munícipe solo servía y atendía a los que se manifestaban a su favor o atendían sus instrucciones, son del dominio público al igual de la construcción de obras en zonas donde el voto le puede ser favorable al candidato que surja de su familia. Ahí, en Tlalnelhuayocan, las voces que reclaman un cambio y que demandan que en la democracia no existen las monarquías, piden que la familia del munícipe ya entregue el poder a quien quiera gobernar sin línea partidista y sin marginar a los que no piensan como él y sus familiares. La propia población opina que; ¡si los gringos echaron de la Casa Blanca a Donald Trump, porqué no habrán de poder echar del vecino municipio a la monárquica familia!
