El discurso del expresidente de México, Adolfo López Mateos, pronunciado el 27 de septiembre de 1960, con motivo de la exclusividad de los mexicanos para generar, conducir y abastecer energía para lograr nuestra independencia energética, da luz sobre el tema que ahora se discute en el Congreso.
No se trata de monopolizar el suministro de energía eléctrica, porque la Comisión Federal de Electricidad tendrá el 56 por ciento del suministro dejando a la iniciativa privada el 44 restante, para mantener el control de un servicio estratégico que tiene que ver con la seguridad nacional.
El discurso de López Mateos muestra lo atractivo que es para todos invertir en energía eléctrica desde hace más de 60 años; sin embargo, hay quienes afirman que las empresas extranjeras podrán dejar de invertir en México, cuando en realidad a pesar de que se les restrinja la posesión de la totalidad del suministro a los inversionistas privados nacionales o extranjeros seguirán invirtiendo en México ya que se trata de un gran negocio, lo que quieren es el control total, monopolizando y elevando las tarifas a su antojo ante la falta de competencia.
Los jóvenes entenderán que desde hace más de 60 años se vislumbraba la voracidad de los inversionistas privados, nacionales y extranjeros; de otra manera sucedería en México lo que ahora padecen los españoles, quienes tienen el suministro en manos de empresas privadas cobrando precios inexplicables a los usuarios y obligando a muchos habitantes a alumbrarse con luz de velas, como hace siglo y medio y a eso los impulsores de los monopolios le llaman modernidad.
En realidad a nadie favorece que el suministro de electricidad esté en manos privadas, pero los moches, comisiones y propinas de esas empresas tienen tentáculos muy largos y un larga cola.
