La vorágine reformista del presidente López Obrador en materia energética atrajo la atención del Fondo Monetario Internacional, que señala: la economía mexicana se recupera gracias “al impulso de Estados Unidos, pues las manufacturas y las exportaciones están por encima de los niveles pre pandémicos…”, pero sugiere “postergar la construcción de la refinería Dos Bocas y “reformar su costoso plan de pensiones” (de Pemex); además, desliza que “los precios de la electricidad para las empresas son superiores en comparación con Estados Unidos y otros mercados emergentes”, es decir afectan la competitividad. Como mandadas a hacer, el FMI propone “aprovechar las energías renovables, alentar la participación del sector privado para contar con un sector energético más barato, más confiable, sostenible y competitivo”, justamente en sentido contrario a la esencia de la reforma energética propuesta por el actual gobierno de México. Por otro lado, en abono de información relativa a la referida reforma, el economista Enrique Quintana, aporta datos estadísticos que ilustran el entorno energético en el país: entre 2013 y 2018, la energía eléctrica aumentó “en solo 4.15 por ciento”, o sea, un alza de 0.8 por ciento al año. En cambio, de 2018 a lo que va de 2021 “el incremento de los precios de la electricidad fue de 9.8 por ciento, lo que equivale a 3.1 por ciento anual”. Con Peña Nieto la energía eléctrica aumentó para los productores 8.84 por ciento, en contraste, en lo que va de este sexenio “el alza fue de 9.94 por ciento, un promedio de 3.15 por ciento anual…”. Dato preocupante es el de las utilidades de la CFE: “al término del sexenio de Peña, “se reportaron utilidades por 27 mil 273 millones de pesos…”. Pero, ahora, en 2020, la CFE “reportó pérdidas por 85 mil 996 millones de pesos y al primer semestre de este año, nuevamente se reportaron números rojos por 14 mil 073 millones de pesos”. Las estadísticas avalan cifras comprobables, útiles para formular políticas públicas, y en el caso de los legisladores para votar a conciencia, ojalá así fuera.

