POR SANDRA PEÑALOZA J.
Andrés Manuel López Obrador, anuncio su llegada para este 24 de agosto a Veracruz, llegando a Córdoba y después a la Capital del Estado.
Encontrará a una Entidad Federativa, con un gobernador, como siempre, tendido a sus pies, aunque la sumisión al Poder Supremo, tenga a la sociedad en el suelo, pero no por voluntad de los gobernados.
Hallará también los efectos de una desgracia provocada por la ineficiencia y corrupción de los gobernantes de todos los niveles en el ámbito local.
Pero lo que es peor, un Veracruz que con el alto índice de contagios por el COVID-19, sumado a las desgracias que dejo Grace, en cuanto a las pérdidas humanas, en una situación muy lamentable, con la inseguridad motivada por la delincuencia organizada reinando al máximo, en algunos casos, de la mano del poder público.
Pero también encontrará a los Poderes Legislativo y Judicial, sumisos a un Poder Ejecutivo insensible, ineficiente a mas no dar y corrupto.
Por ejemplo, 29 juzgados de la noche a la mañana cerraron sus puertas, porque la inepta e insensible presidenta del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura, Isabel Inés Romero Cruz, no ha sido capaz de amarrarse los calzones y proceder a denunciar a quienes han dejado vacías las arcas del Poder Judicial de Veracruz, aunque quizá no lo haga, porque ella misma, o parte de algunos Magistrados afines a su persona o miembros del Consejo de la Judicatura, “hayan contribuido” a tomar parte activa de ese faltante y quizá, ella misma también.
De ser esto último cierto, se explicaría que esté actuando como los gatos cuando tapan sus desechos.
La gran pregunta estriba, en porque si la señora sabe que hay faltantes millonarios, cientos de ellos, ¿Cómo es posible que no haya denunciado ya?. La Ley la obliga a esto último, pero seguramente ella lo ignora, como tampoco sabe las tranzas de algunos jueces que tiene a unos metros de sus oficinas.
Aquéllos que conocen de la Ley, de sobra saben que cualesquier persona que tenga conocimiento, valga la expresión, de un hecho que pudiera parecer delito, pueden y tienen la obligación de denunciarlo ante las autoridades correspondientes, en este caso, el Ministerio Público, ahora llamado pomposamente Fiscalía del Estado en lugar de Procuraduría de General de Justicia, al menos esa obligación se entiende del contenido del artículo 21 Constitucional.
Pero en Veracruz la Ley, es cosa muerta.
Es decir, nadie la atiende pues ni el Gobernador del Estado ni la Fiscalía General de Veracruz, la Legislatura Estatal ni tampoco el Poder Judicial, han tenido la solvencia moral ni legal, para respetar la Carta Magna de nuestro país y menos aún, la Constitución Política de Veracruz.
Los ejemplos sobran, dejar sin trabajo de la noche a la mañana a cientos de ciudadanos cuyas familias dependen de los ingresos que generan como empleados del Poder Judicial, no tiene importancia, ni para ella ni para Cuitlahuac. El efecto directo es tamien para los gobernados,que de por si, sufrían penurias por l forma $electa en que se imparte la Justicia en Veracruz, al cerrar juzgados, se centraliza el poder de muchos jueces corruptos, que no tendrán ni que moverse, pues solitos los billetes llegaran al cajon.
Dejar sin la Seguridad Social que representan la atención médica y las medicinas para sus colaboradores, como por ejemplo, es de lo que se quejó ante el Poder Judicial Federal la Juez Aleida Sosa, no solo es un atentado contra la salud de dicha funcionaria, que sabemos, no es la única a la que se ha marginado del Derecho a la Salud, entre los mandos medios del Tribunal; eso es un delito, pero a la señora Isabel Inés Romero Cruz, solo le preocupa el que ella este bien, lo demás no importa.
Por otro lado, es de comentarse, la manera en que atentando contra la dignidad de una señora que por muchos años presto sus servicios al Poder Judicial, publicando un comunicado donde le daba a conocer que por cumplir 70 años debía irse a su casa. Hablamos de la Magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros.
A Isabel Inés Romero Cruz no se le solicita, que deje de aplicar la Ley, todo lo contrario; lo reprochable es la manera en que hace sus movimientos y trata a las personas. Lo más sencillo y que ella debió cuidar la discreción de este tipo de temas, pero lo que menos tiene la presidenta del Tribunal, es el tacto político y la experiencia para desempeñar un cargo como el que tiene, pues no es lo mismo andar de agachona y limpiarle las botas a Cuitláhuac, por no decir otra cosa, que cuidar la autonomía del Poder Judicial a su cargo.
Pero como ella sabe, que solo es la sirvienta del Gobernador y del Secretario de Gobierno, lo que ha reconocido públicamente al señalar que atiende a las instrucciones del emperador, es cuando nos explicamos el porqué de sus aberrantes manejos.
Lo bueno para la sociedad veracruzana es que en pocos meses dejara de ser no solo la titular del Poder Judicial, sino tambien una Magistrada en activo. Quizá los mismos empleados que envió a las oficinas que ocupara antiguamente Cecilia Yolanda, pudieran ser las mismas que en pocos meses “la ayuden” a desocupar la oficina principal del sexto piso en el Palacio de Justicia, con todo y sus botellitas,el tiempo pronto lo dirá.
No se le olvide a la empleada de Cuitláhuac, que el que a hierro mata a hierro muere, al igual que con la vara con que mide, será medida.
Y que conste, alguna vez en Proyectos Políticos, que en realidad fueron varios, firmemente aseguramos que Cecilia Yolanda, NUNCA SERIA PRESIDENTA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA.
A Ceci se la aplicaron los hombres, pues aunque la señora de 70 años, en su momento dijo contar con la aprobación de su protector Miguel Ángel Yunes Linares, para darle el empujón a la silla presidencial, la realidad es que solo la uso, entendido esto en su más amplia acepción; Miguel prácticamente la obligó a que fuera, quien propusiera a otro nefasto y corrupto, Edel Álvarez Peña, para ser presidente del Tribunal Superior de Justicia de Veracruz.
El resto de la historia de las raterías de Edel, el robadero de las Ciudades Judiciales, la colocación de sus chicas y de otras llamadas “barbies”, así como de algunos invertidos en la impartición de Justicia de Veracruz, usted amigo lector, ya sabe de quienes se trata.
Pero Yolandita, esa que presumía de ser toda una artista con el violín y gozar de una preparación académica excelsa, al final, cayó ante el Poder del Estado, ejercido a través de la empleada de Cuitláhuac, Isabel Inés Romero Cruz.
Yolanda Cecilia, quien pese a haber pasado a la historia cuando Edel fue nombrado Magistrado, señalando que “…ahora cualquier pendejo es Magistrado…”, ahora sabe que al proponerlo como Presidente del Tribunal, actuó como aquellos a los que descalificaba.
Es más, su protagonismo continúo cuando se hizo candidata a la presidencia del antiguamente prestigiado Tribunal Superior de Justicia, contendiendo contra Sofía Martínez Huerta, que por dedazo llego al Poder y amplió en esa ocasión al sexo femenino, el calificativo de “pendejo” que en el pasado dio a los Magistrados, extendiéndolo a doña Sofía; tal vez en este sentido, la razón la acompaño, pero nada más.
Yolandita no escapo a algunas otras tentaciones propias de su sexo y del nepotismo, también, pues cerró la página, al ubicar como Secretario Proyectista de su mamá, o sea de ella misma, en una de las Salas Civiles del Tribunal, al incapaz y también prepotente como ella, Roberto Castañeda, que no es otro más que su hijo.
Esto nos muestra la doble moral de Yolanda Cecilia, que parece jalara pronto, según los planes de Cuitláhuac, a Concepción Flores Saviaga, la Magistrada incomoda del Poder Judicial de Veracruz, empeñada en decirle sus verdades a los burros de la Legislaturay a sus similares del Consejode de la Judicatura.
Andrés Manuel viene a Veracruz, a visitar a Cuitláhuac, uno de sus más fieles lacayos y a quien por el efecto AMLO, llego a ser gobernador.
Pero todo esto tiene fecha de caducidad y la 4T pudiera pensarse, que en Veracruz ya se dieron los primeros pasos para que Isabel se vaya y entre otro al servicio del gobernador y del Secretario del Gobierno, hablamos de Esteban Martínez.
Pero lo dicho antes, cuando seguramente por instrucciones de Cuitláhuac Gracia Jiménez, Isabel Inés Romero Cruz no denuncia el robo de los quinientos millones de pesos, ella se volvió cómplice del atraco y madrina también de la corrupción. La sospecha de que ella, Isabel Inés Romero, este mezclada en este asunto, no es algo lejano a la realidad.
