“Con España todo, con Franco nada”, respondió a una pregunta el presidente Adolfo López Mateos (1958-1964) ante la tirante relación con el gobierno franquista, y por lo cual desde 1939 México había cerrado su embajada en aquel país, al simultáneamente brindar su apoyo a la Segunda República, y Cárdenas abriera las puertas al exilio español. Transcurridos los acontecimientos, fue laboriosa la misión diplomática mexicana para restablecer o regularizar las relaciones diplomáticas con el gobierno español, tras la muerte del dictador Francisco Franco e instalación de la Monarquía a la cual no daban muchos años, aunque históricamente se ha demostrado que aquel “rey de pacotilla”, como en sus inicios se calificara a Juan Carlos, siguió siendo el rey. Sería mucho pedir al diputado de MORENA, Rubén Ríos, porque quizás está fuera de sus alcances, se empeñara en incursionar en los interesantes antecedentes de las relaciones entre España y México, particularmente acerca de la instalación de una monarquía constitucional, antes de emitir su acalambrada propuesta de invadir a España y manifestar su ignorancia acerca del por qué en estos tiempos hay un Rey en España. Pero acaso no tiene la culpa ni de ser diputado, culpas son de MORENA por no cuidar sus métodos de reclutamiento nada cuidadosos dando como resultado el que la señora encargada del Conacyt hable de una “ciencia neoliberal” (sic) y que el responsable del rediseño de Libros de Texto escupa que la lectura es ocio burgués, o que un senador pida quitarle al “Huso” del Huso horario la “H”. Interesante narrativa de nuestros tiempos, ¿o no?.

