*Son “Dr. Honoris Causa” por la Universidad Martí
*La verdadera autoridad moral no se improvisa.
*Violencia política de genero de SEV contra mi familia
Por Gustavo Cadena Mathey
Buen día, apreciado lector:
Perdón, antes que nada, quien lo creyera, tiempos inimaginables, el reportero denuncia, -a reserva de hacerlo por las vías legales y a nivel nacional- violencia política de género en la SEV, contra un familiar. Ya informaré.
Cuando la vida otorga el verdadero doctorado
Este mediodía de jueves, en una ceremonia solemne, convocada por la Universidad Martí en el Casino Xalpeño de esta capital, a las once horas, dos nombres ampliamente conocidos en el periodismo veracruzano recibirán el “Doctorado Honoris Causa”: Nicanor Juanz Hernández y Melitón Morales Domínguez.
La noticia es importante. Pero más importante aún es lo que representa.
Porque los homenajes suelen llegar cuando la sociedad descubre que ciertas personas han estado ahí durante décadas, acompañando activa, pero silenciosamente la historia de una comunidad. Narrándola. Interpretándola. Dejando constancia de sus luces y también de sus sombras.
A Nicanor y a Melitón no los hizo periodistas un título universitario. Los hizo periodistas su inquietud innata, la calle, la libreta, las madrugadas de trabajo, las coberturas interminables, la responsabilidad de informar y, sobre todo, esa sensibilidad humana que los acompañó siempre para entender a las personas antes que a los personajes.
A mis 74 de edad, humildemente pertenezco a una generación que aprendió a valorar a quienes construyeron prestigio sin estridencias. Hombres de aquellos tiempos en que la palabra dada tenía valor de firma y el respeto se ganaba a fuerza de constancia.
Por eso este reconocimiento posee un significado especial.
Vivimos épocas en las que la inmediatez pretende sustituir a la experiencia, donde muchas veces se confunde popularidad con trayectoria. Sin embargo, existen vidas que recuerdan que la verdadera autoridad moral no se improvisa.
Nicanor Juanz Hernández y Melitón Morales Domínguez son parte de esa reserva ética y profesional que todavía inspira confianza en el periodismo.
Más allá de sus textos, de sus notas o de sus columnas, quienes los conocen saben que detrás de los periodistas existen dos seres humanos nobles, sensibles y generosos. Dos caballeros que han sabido conservar la sencillez aun después de muchos años de reconocimiento público.
Y eso, créanme, vale más que cualquier diploma.
Mientras la ceremonia se desarrolla y los asistentes escuchan los discursos de rigor, imagino que en el fondo estarán presentes muchos recuerdos. Las viejas redacciones llenas de humo y ruido. Las máquinas de escribir golpeando la cuartilla. Los fotógrafos corriendo contra el reloj. Los cierres de edición. Los cafés compartidos entre compañeros. Las discusiones profesionales que terminaban en amistad.
Toda una época.
Una época que poco a poco se vuelve memoria, pero que continúa viva en hombres como ellos.
La Universidad Martí honra hoy a dos periodistas distinguidos. Pero también rinde homenaje a una generación entera que entendió el periodismo como servicio y compromiso social.
Y quizá ahí resida el verdadero sentido de este doctorado.
Porque los títulos académicos los otorgan las instituciones.
Los doctorados de la vida los conceden los años, la congruencia, el respeto de los colegas y el cariño de la gente.
Nicanor y Melitón llegan a esta ceremonia acompañados por todo eso.
Por décadas de trabajo honorable.
Por una reputación construida línea tras línea.
Por el afecto sincero de quienes tuvieron el privilegio de coincidir con ellos en el largo camino de la comunicación.
Y cuando eso ocurre, cuando el reconocimiento encuentra a los hombres correctos, la ceremonia deja de ser protocolo para convertirse en justicia.
Esta mañana recibirán una investidura académica. Pero hace muchos años que ambos habían recibido la más difícil de conseguir: la investidura silenciosa del respeto público. Y ésa, como suele ocurrir con los honores auténticos, no se entrega en un escenario. Se construye durante toda una vida; con ellos se está reconociendo no sólo a dos periodistas, sino a toda una época del periodismo veracruzano.
.Así pues, respetable lector, que cada hogar mantenga la paz y la armonía, cuide el agua y las plantas, y regale una sonrisa a la vida. Que Veracruz no olvide que la unión y la empatía son la verdadera fuerza de nuestro pueblo.
cadenag838@gmail.com Premio Nacional de Periodismo 2022