Luego de que el miércoles la consejera jurídica de la presidencia, Luisa María Alcalde, presentara una lista de periodistas enlazada con la insinuación de ser enemigos del gobierno, por lo menos tres de ellos,_ Carlos Marín, Joaquín López Dóriga y Jorge Fernández Menendez en sus respectivas columnas publicadas el viernes hicieron alusión a lo dicho por la actual mandataria en 2021, cuando se desempeñaba como Jefa de Gobierno de la CDMX: “… Las listas se hicieron en el macartismo, en el fascismo, en el nazismo; las listas las hace la derecha, no las hacemos nosotros”. Ese discurso hace fuerte contraste con la referida lista presentada por la Consejera Jurídica de la presidencia . Con ese recordatorio se confirma el axioma: “todo lo que digas será usado en tu contra”. La subliminal amenaza de Luisa María Alcalde ha suscitado una abierta protesta de medios y comunicadores, cuyos efectos fueron inmediatos porque la presidenta y doña Luisa María ya aclararon que la intención de exhibir la famosa lista fue señalar la forma en cómo se generan las tendencias a partir de lo escrito por los enlistados, no con propósitos de censura, fue solo para presentar “un ecosistema digital”. Este episodio tiene conexión directa con la propuesta presidencial relativa al “derecho de las audiencias”, porque sugiere una tendencia gubernamental a controlar y sancionar a periodistas y medios no afines a sus propósitos.
Por si no bastara esa cascada de disensos, ahora entra al ruedo la carta de “Andy” López Beltrán dirigida al presidente Trump a quien pregunta sí está enterado de que le retiraron la visa. Parecería un asunto chusco porque en esa misiva parece tener el propósito de hacer conciencia en la base clientelar de MORENA acerca de un supuesto acuerdo de no agresión familiar entre Trump y el residente en “La Chingada”, en Palenque. Porque ni modo de dar crédito a una hipotética familiaridad de “Andy” con el presidente estadounidense al grado de sugerirle el cese de Marco Rubio y Crhistopher Landau. El tema de la misiva sirvió también para que la presidenta aludiera al injerencismo político de un gobierno extranjero en nuestro país, lo que delata con claridad meridiana el por qué el oficialismo se adelantó a introducir en materia electoral el concepto de injerencismo extranjero. Es el reconocimiento expreso a un inesperado factor que influirá en el próximo proceso electoral. ¿A cuántos candidatos a cargos de elección popular le descubrirán trapitos al sol en las campañas venideras? Lo de “Andy” es un elocuente aviso de que la lucha del gobierno estadounidense contra los cárteles en México incluye una subliminal intervención en asuntos electorales en México para evitar más Rochas Moyas o María de Pilar. Injerencismo, sí, pero para aquel gobierno retirar visas es una herramienta diplomática utilizada en defensa propia y pedirle que no lo haga también es injerencista.
