Libertad Bajo Palabra

Cerca de las 18:00 horas de este jueves 13 de mayo, el candidato de la alianza PRI-PAN-PRD, David Velasco, se encontraba en la calle Ébano con Azabache, de la colonia Veracruz, haciendo proselitismo, buscando el voto de los xalapeños. Justo a esa hora estaba citado al debate que el medio de comunicación Al Calor Político había convocado. No obstante David Velasco se excusó con el medio diciendo que un compromiso de última hora le impedía asistir a ese debate. Mentira, seguramente David Velasco, quien ya había confirmado su asistencia a ese debate, se enteró que el candidato Ricardo Ahued había declinado amablemente su participación en dicho debate y por eso decidió no ir.

¿Para qué iba a ir? ¿Para debatir con el “Chocolate”? ¿Para intercambiar miradas coquetas con Eduardo Carreón? ¿Para escuchar las peroratas intelectuales de Raúl Arias Lovillo? ¿Para quedarse dormido con el discurso anquilosado de Uriel Flores? El principio de un buen debate está en quien convoca.

El prestigio del convocante es primordial, pues quien tiene fama de parcial, de oficialista, de vendido, de cómplice del régimen, no podría esperar casa llena. Es por eso que el primer debate entre candidatos a la alcaldía de Xalapa resultó ser semejante a un trámite engorroso, una forma escrita que hay que llenar a mano, con letra de molde, pero que de antemano sabemos no va a servir para nada.