Emocionado, el supe delegado de Bienestar en Veracruz, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, porque su jefe supremo había inaugurado y puesto en marcha la primera etapa del Tren Maya, máquina que apenas aguantó un recorrido de algunos kilómetros y sufrió su primera avería, amén de que el recorrido que hizo le permitió alcanzar una velocidad máxima de …¡20 kilometro por hora! Pero el caso es que el funcionario federal, el único que conoce el número y los nombres de los empadronados que reciben cada dos meses sus dineritos, nunca ha hablado de cuántos alumnos se encuentran estudiando en las Universidades Benito Juárez, asentadas en Veracruz y, obviamente, tampoco ha dicho cuántos han egresado y de qué carreras. Hasta ahora, nadie ha visto a un egresado o ha asistido a una ceremonia de graduación o que se conozca en donde están siendo empleados los egresados de esas grandes instituciones educativas. ¿Alguien fiscalizará, algún día, los programas de Bienestar en Veracruz? ¿Será por eso que Huerta Ladrón de Guevara anda apurado por lograr escaño para el 2024?

No ha podido, por más que se esmere en pronunciarlo por todos lados, el rector de la Universidad Veracruzana, Martín Aguilar Sánchez, hacer crecer la matrícula escolar y admitir un mayor número de estudiantes que anhelan alcanzar un asiento en alguna de las facultades de la Máxima Casa de Estudios. Las declaraciones rimbombantes y constantes del responsable de la Rectoría, no sirven de para bendita sea la cosa a los alumnos que encuentran un verdadero muro para alcanzar un lugar y lograr obtener un título universitario. Abogados, Doctores, Psicólogos, Odontólogos, Biólogos y toda una gran masa de profesionistas con quien este reportero ha conversado, señalan, con justa razón, que la Universidad veracruzana,  que la Alma Mater de ellos, hasta ahora y desde que egresaron, se mantiene igual, sin que su infraestructura crezca, sin avances en sus proyectos, sin planes y programas que emigren hacia otras latitudes, etc. Y, para el complemento de la plana, ahora resulta que la UV no cuenta con recursos para pagarles a sus catedráticos. ¿Será la misión del rector acabar con el poco brillo que aún le quedaba a la Universidad (Autónoma) veracruzana?

No se ve, ni se siente el trabajo que esté realizando la Contralora General del Estado, la ingeniero en alimentos, Mercedes Santoyo Domínguez, quien hasta ahora no ha logrado poner orden en el área que es de su entera competencia; en tanto, los funcionarios de todos los niveles, andan como chivos en cristalería, sin que la titular de la CGE ose o intente al menos, llamarlos al orden y ponerles un alto. Es obvio y lo que se ve no se juzga, decía el divo de Juárez, que en una simple revisada a una Declaración Patrimonial, hasta de un funcionario menor, y no digamos de uno de alto nivel, no le sería posible justificar o explicar  porque su primera declaración no coincide en nada  con la presentada el pasado mes de mayo. Una gran cantidad de funcionarios del mismo gabinete, califican a doña Mercedes como una planta ornamental, de las que están en los pasillos, porque afirman que su figura en el cargo es de puro lucimiento. ¡Viva, pues, la Cuarta Transformación!

Un gobierno de fantasía, pura fantasía es la que viven los habitantes de Veracruz con una alcaldesa que se encuentra encerrada entre cuatro paredes y que solo atina a salir a una cuantas cuadras aledañas a su protegido y seguro palacio municipal. Habitantes de las colonias más pobres del Cuatro veces Heroico Puerto de Veracruz, comentan a sotto vocce que a la alcaldesa Paty Lobeira de Yunes, no la han vuelto a ver desde aquel día en que, accidentalmente y por necesidad del voto, acudió hasta ellos para solicitarle que le permitieran ser su alcaldesa. De nueva cuenta, la gente noble, la gente que con ansias espera ver cumplida las promesas de un político, le otorgaron el voto y la confianza a quien nunca han vuelto a ver y menos ha regresado para ver el estado en que se encuentran las colonias, las calles y, sobre todo, el alumbrado, ese foco encendido cada noche y que tanta falta  hace para que, aunque sea una mínima parte, disminuya el alto índice de inseguridad en el puerto que dice gobernar. No se ve la atención del DIF, no se ve la operatividad de la Dirección de Obras Públicas y tampoco se nota la disminución de los delitos de todo tipo. ¡Qué bello es Veracruz!  Rinconcito donde hacen sus nidos, las hordas del mal.

Por cierto, sigue en el Instituto de Educación para los Adultos, como director, claro está,  el antropólogo Héctor Leonel Amezcua Cardiel, quien, cuando tenga que hablar de los avances de esa noble institución, tendrá que explicar la aplicación del presupuesto y, más específicamente, del porque del aumento del número de personas en Veracruz que no saben leer ni escribir. Y si nos causa extrañeza el saber que aún continua en el cargo el antropólogo Amezcua Cardiel, es por el hecho de que, luego de aquel incidente en el que ofendiera  de manera denigrante a una funcionaria de ese mismo Instituto, porque, según el funcionario, “no entiende muchas cosas por su origen y  cultura indígena”,  a quien ademas despidió, no se le hayan aplicado ni una sola medida disciplinaria, sabiendo que el “asunto” daba para que lo hubieran corrido del trabajo. Pero, “tan bella persona” ha resultado el funcionario de marras que nunca se le molestó pero ni con el soplido de un citatorio y el tiempo lo ha favorecido. No sabemos si el presidente Andrés Manuel López Obrador, se habría enterado de “tan pequeño incidente” por parte de un funcionario de la era cuitlahuista en Veracruz. Se lo comentaremos al tabasqueño. A ver qué dice.