*Lagos de Moreno, ¿Waterloo?
*Marcelo, cuando la perra es brava…
*Jorge Jaramillo Méndez, en capilla
*Franco… ¿se va?
Por Omar Zúñiga
Tenemos un presidente indolente que le vale madre cualquier dolor que no sea el suyo.
Por más que se esfuerza en justificar su indiferencia y la burla que hizo de los cinco jóvenes (aún con estatus de desaparecidos) en Lagos de Moreno, Jalisco, “las maromas le cuestan al payaso cada vez más hacerlas”.
El miércoles en su mañanera, varias veces se escucha claramente “Lagos de Moreno”. La respuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador fue contar un chistorete viejo y anquilosado (como él) y además, como dicen los antiguos: “lo platicó de bulto”:
-Ayer me decía un amigo, eejte…dice que decía su esposa, eeh… que me des doscientos pesos para ir al mercado (y actúa poniéndose la mano en la oreja izquierda) …, no oigooo, por acá, por el otro, (y cambia la mano a la oreja derecha) que me des quinientos pesos para ir al mercado…, mejoor los doscientos-.
Y ayer, jueves en el mismo escenario y luego de la noticia del hallazgo de cuatro cuerpos calcinados y decapitados que podrían tratarse de estos jóvenes y ante la condena internacional, trató de justificar su sordera testicular, acusando a los medios de conservadores y de orquestar una campaña en su contra.
Es decir, el mismo cuento de siempre y a casi cinco años, sigue como chamaco, como el bully de la escuela, culpando a los demás de sus porquerías.
Aunque dicen que los pueblos tienen los gobiernos que merecen, en definitiva México no merece un mandatario así. ¡Ya basta!
¿Será Lagos de Moreno su Waterloo?
