Fue en octubre del 2011, cuando el tabasqueño inicia su negocio.
Un dos de octubre de dicho año, el partido en el poder vio su primera luz, tal y como debe de ser primero como asociación política y es hasta julio de 2014, cuando ya se constituye como instituto político, al aprobar, por unanimidad, el consejo general del Instituto Nacional de Electores, su registro como partido político nacional.
Ahora, ya viviendo y gozando de las mieles «del pinche poder», el inventor del hijo de Atanasio hace y deshace, es autoritario, soberbio y lapidario.
No hay humano que se atreva a contradecirle, no hay mayor verdad que la suya, ni más palabra que la que sale de sus fauces.
Cómo también el López de Macuspana es todo en dicho partido, sin él eso se derrumba, se viene abajo en un dos por tres.
Su estilo de gobernar sólo refleja los traumas qué viene arrastrando desde su infancia, desde su niñez. Todo ello no son otra cosa que síntomas de males más profundos, de esas heridas que trae en el alma, mismas que lo atosigan y lo atormentan, de ese pasado escabroso qué no lo deja.
La valiosa oportunidad y el privilegio qué tuvo de llevar las riendas de un gran país como es México, se la ha ido de las manos, ha desperdiciado ese honor al inclinarse por el revanchismo, por la venganza, pero sobre todo por la complicidad al permitir abusos y corruptelas de sus cercanos colaboradores.
Al López de palacio nacional ya se le fueron cinco años de su gobierno, sesenta meses de infortunios, de tumbos, de valemadrismo y de promesas incumplidas.
Cuatro años le bastaron para asumir el poder federal, para dejar un precedente, mismo que se antoja imposible de igualar, como lo es el número de votos con los qué logra la primera magistratura federal. Treinta millones de sufragios se dice fácil, pero ya prácticamente es imposible que algún otro candidato logre, cuándo menos, igualarlo.
No se le ve por dónde.
Como también no se logra ver un positivo cierre de administración, el tiempo se le ha venido encima y los pendientes son una realidad.
Mucho de lo prometido en campaña, ni de chiste, se ha cumplido, esas frases que convirtió en sus mandamientos él mismo las quebrantado al mentirle, al robarle y al traicionar a los mexicanos.
Su valemadrismo y su impudor son admirables.
Provecho.
RICARDO AHUED SE MANTIENE.
No es producto de la casualidad el que el
alcalde Ahued Bardahuil, de acuerdo a diversos estudios de opinión, se mantenga como la autoridad municipal mejor evaluada en el estado.
El trabajo, los hechos y la transparencia en el manejo del tesoro, hablan por si solos.
Ahora, de acuerdo con una encuesta realizada por la empresa Rubrum del 12 al 15 de septiembre en las 10 ciudades más importantes de la entidad, Ricardo Ahued ocupa el primer lugar en el rubro de desempeño con 7.66 de calificación de un máximo de 9.
También se encuentra en el primer lugar por la cercanía que mantiene con los ciudadanos, con 7.11. Así, por su trabajo, aplicación eficiente de los recursos públicos y atención directa a la población, el alcalde xalapeño se consolida como un referente de buen gobierno en todo Veracruz.
Bien.