quien desde hace un buen tiempo buscaba la notoriedad con temas de problemas que se presentaban en Veracruz, pero sin atacarlos de fondo, de un tiempo a la fecha, como si le hubiera mordido la lengua un ratón, se le ha visto callado, flaco, ojeroso y sin ilusiones. Y es que el coordinador de los senadores panistas en la Cámara Alta, desde que alcanzó la nominación, se sintió perfilado
como aspirante al gobierno de Veracruz, aun a sabiendas de que sus posibilidades, son nulas por completo, se aferró y empezó a hacer declaraciones en cuanto momento tenía. O, el senador veracruzano, ¿ha atendido algún problema que afecte a los habitantes del estado? Luego hablaremos de las obras que hizo estando al frente de la SIOP, durante el yunato.
Como choro o rollo adormecedor, la presentación del Plan Anual de Actividades o programa de Trabajo, dado a conocer por el rector de la Universidad Veracruzana, Martín Aguilar Sánchez, el pasado 6 de marzo del presente año, resulta bastante bueno. Lo que hará falta ahora, para que el propio titular de la Máxima Casa de Estudios, saque del letargo en que mantiene a la UV, será llevar a la práctica todo lo que dijo ante los consejeros que asistieron a la tal presentación, muchos de los cuales se estaban durmiendo y otros más no supieron a que se refería el señor rector. Cuando en su exposición Sánchez Aguilar dijo que “una universidad no se planifica desde arriba sino que se teje desde abajo”, nos recordó a aquel que en el inicio de su mandato ofreció barrer las escaleras de arriba para abajo y ya todos hemos visto lo que ha pasado. Más allá de los sueños guajiros del rector de la UV, el Plan de Estudio va a servir para adornar alguna de las repisas de la rectoría, en tanto los alumnos siguen preguntando cuándo y a qué horas empezarán las clases presenciales.
Quien habrá de tener trabajo y de sobra, tan pronto concluya el periodo vacacional de Semana Santa, será, sin duda, el doctor Roberto Ramos Alor, actual secretario de salud, toda vez que los resultados de haber bajado la guardia y no mantener la sana distancia en las playas y balnearios, donde, además, el uso del cubrebocas fue recomendación echada por la borda, lo que habrá de traer consecuencias en el rebrote del SaRs-CoV2, origen del famoso coronavirus, que tantas muertes ha provocado en el planeta y cuyos contagios aún no cesan. No queremos ser fatalistas ni aves del apocalipsis, pero, luego de observar, cómo se llenaron las playas, ríos, lagunas y balnearios, donde las prescripciones dadas a conocer por la Secretaría de Salud, no se respetaron, es de esperarse que las repercusiones se vean en los días por venir. Voces al interior de tan importante Secretaría, nos comentan que don Roberto, quien no receta ni una aspirina y mucho menos tiene facultades para comprar un vaporub, ya está cansado de que todo lo malo que pasa en esa dependencia, se lo achaquen a él y que por tal motivo estaría por tirar la toalla.
El ridículo, si así se le puede llamar, fue lo único que pudo lograr la actual diputada federal por el Distrito Rural por Xalapa, Claudia Tello Espinosa, quien azuzada e impulsada por mentes oscuras, se aventó la osadía de venir a Coatepec y a Perote, para hacerle “manita de puerco” al también diputado federal, pero este sí con muchas tablas,
José Francisco Yunes Zorrilla –Pepe Yunes- con la finalidad de que el peroteño votara y avalara la famosa Reforma Eléctrica. Y las preguntas que surgieron en el imaginario colectivo es ¿quién Claudia Tello Espinosa? ¿Qué ha hecho como legisladora federal? ¿A cuántos veracruzanos, xalapeños o coatepecanos ha recibido o atendido en algún problema? El problema aquí, en la burda intentona de la desconocida diputada, es que por andar obedeciendo consignas de algún remedo de Maquiavelo, toda vez que falló en su pretensión, aparte de quedar como improvisada en lides políticas, demostró que esto de la política no es lo suyo.
Mañana 19 de los corrientes, si el acta de nacimiento que ha usado durante toda su vida en sus diversos asuntos y cargos, no dice lo contrario, la señora presidenta del Tribunal Superior de Justicia, doña Isabel Inés Romero Cruz, estará cumpliendo sus primeros 70 añitos de vida y con ello arrancando una hoja más al calendario. El detalle es que, de acuerdo con la ley, la señora presidenta, por más dispensa que le hayan dado los señores legisladores, quienes en eso de dar dispensas se pintan solos, la señora tendría que estar desocupando el lugar, ahuecando el ala, entregando la silla y retirándose a descansar a otra parte. Pero como la señora, por lo visto, de todo tiene ganas, menos de retirarse, ahora va a tener que demostrar, de acuerdo con exámenes que le harán peritos en la materia, cómo se encuentra de sus facultades mentales y cómo está su estado de salud actualmente, toda vez que se le han detectado algunos problemas al momento de externar sus ideas. Y, como tampoco va a acudir al médico de manera voluntaria, tendrá que ser a través de ordenamientos de la Suprema Corte de Justica de la Nación, la que indicará que doña Inés debe de someterse a revisión y análisis clínicos.
