Ya salió de la Secretaría de Educación Pública, el bailarín exótico Zenyasen Roberto Escobar García, el mismo que pudo hacer varias “carreras profesionales” en el corto tiempo que estuvo en esa dependencia y que logró sorprender a todos, empezando por su jefe inmediato superior, por los viajes que de manera constante realizaba por el interior del estado, los cuales le daban la oportunidad de disfrutar, con cargo al erario, de la gastronomía que se disfruta en el bello estado de Veracruz.  Ahora, como lo ha anunciado, inicia un nuevo periplo en pos de un cargo que, visto desde afuera, le va a hacer bastante falta, en caso de que el proyecto político en el que se encuentra montado, fracase, lo cual es bastante probable. Bien, ahora, quiérase o no, al stripper le empezarán a brotar, no una, sino cientos de errores y fallas cometidas durante su paso por la secretaría que durante cinco años tuvo a su cargo y, menos se duda, que los señalamientos surjan también en tono al manejo de los dineros que de manera abundante les llegaban a las arcas de la dependencia ubicada en el kilómetro 4.5 de la carretera Xalapa-Veracruz.

Se acerca el fin de año – no hay plazo que no se cumpla ni tiempo que no se llegue- y el tiempo se le acaba al rector de la Universidad Veracruzana Martin Aguilar Sánchez, para que pueda tener listos los recursos para pagar aguinaldos y sueldos de los trabajadores de la Máxima Casa de Estudios. Ya corren las voces que el rector no encuentra el hilo de la madeja para solucionar y desactivar la bomba de tiempo que tiene en sus manos en caso de estar en posibilidades de cumplir como lo ordena la ley para con los trabajadores. El sindicato de trabajadores universitarios, en voz de su dirigente, en reiteradas ocasiones ha hecho los señalamientos de que la Universidad Veracruzana podría, de un momento a otro, estar en una situación difícil para sufragar sueldos y demás prestaciones de los trabajadores. Don Martín Aguilar Sánchez, el rector, quien, desde su llegada a ese alto encargo, no encuentra la punta de la madeja, ve transcurrir el tiempo y sabe que, de no cumplir con ese ordenamiento, la noticia podría ser de corte nacional.  Don Martín, el tiempo pasa…

No prosperó la denuncia interpuesta por el alcalde de Banderilla, David Sanganbriel Bonilla, en contra de los habitantes que lo recibieron a huevazos y expresiones folclóricas, cuando acudió para que levantaran una protesta por la falta de agua en ese conurbado municipio. Airado por la falta de respeto a su investidura, pero poseído por su atribulada y evidente ignorancia, el munícipe acudió ante las autoridades para denunciar que había sido agraviado, ofendido y/o ultrajado por los habitantes del pueblo que gobernaba. La autoridad concedió la razón al pueblo. El alcalde perdió. Y el problema que alentó aquella manifestación, la falta del vital líquido, persiste y la autoridad municipal sigue impávida para resolver la demanda social. En el vecino municipio, los problemas siguen aumentando y al munícipe le sigue valiendo un soberano pepino que la población padezca por la falta de agua, exceso de basura, falta de empleos, cero obras y, lo peor, que continué solapando a los responsables de las administraciones anteriores, sin que se anime a presentar las denuncias correspondientes, las que, esas sí, podrían prosperar.  

No se ve, no se conoce y mucho menos se sabe, de alguna gestión o problema que con prontitud haya atendido y resuelto el actual diputado local por Acayucan Marco Antonio Martínez Amador, a quien se le ve como un auténtico campesino, de sombrero y con botas, pasear por las instalaciones del Congreso de Veracruz, pero apartado y circulando lo más lejos de la Tribuna más alta del Estado, a la que, a decir de sus propios auxiliares, le tiene pavor. En el Distrito que dice representar, a don Marco Antonio, afirman que lo vieron cuando anduvo pidiendo el voto, cuando les fue a prometer que, si llegaba al Congreso local, muchas cosas iban a cambiar en los municipios que integran ese distrito, lo cual, obviamente, siguen esperando. Del tema de la inseguridad, por ejemplo, el flamante legislador no ha dicho ni pio; de la falta de empleos, menos; de la falta de atención en renglones como salud, educación, tampoco ha dicho nada. Y, de la falta de atención al sector agropecuario, ya mejor ni hablamos. ¡A qué don Marco Antonio, siempre disfrazado de campesino light!

A Veracruz le puede estar pasando todo, desde la existencia de casi 7 mil infectado de dengue hasta la grave inseguridad que flagela gran parte de la sociedad; desde las carreteras destrozadas hasta la falta de creación de empleos, pero a la panista senadora Indira Rosales San Román, le falta tiempo para hacer alguna declaración al respecto y le sobra, eso sí, para hacer declaraciones políticas en cuanta oportunidad se le presenta. La legisladora panista, no sabe, por ejemplo, de la falta de atención y negligencia en hospitales y menos en las condiciones pésimas en que se encuentran los hospitales en Veracruz, tampoco sabe, del anómalo servicio que ofrecen los hospitales del Issste, IMSS, y que la negligencia ya ha causado la pérdida de vidas humanas. Menos se pronuncia la senadora panista por el desvío de recursos, la compra de medicamentos caducados y la enorme corrupción que existe en varios rubros en el gobierno en turno. Hoy, se sabe y trasciende, la panista senadora anda en busca de obtener un premio sin comprar billete. Abur.