Pobre señor López, el otro, no el innombrable.

Se imagina como andaba de extraviado, era tal su perdición que se vio en la necesidad de pedirle al hijo de Atanasio consejos en cuestiones de seguridad.

Grave verdad.

Por eso estamos así.

Sí que es una tristeza lo declarado por el otro López, no cabe duda que en la mayoría de los casos este gobierno, el que encabeza el tabasqueño, es de improvisación, de experimentar, en pocas palabras de valemadristas.

Muchos de los politiquillos de hoy, esos que, como los plátanos, fueron madurados con carburo, dirán que esa es honestidad, que eso es la Cuarta Transformación, lo cierto que no es otra cosa que valemadrismo.

La coincidencia de experimentados analistas políticos estriba en que la constante de este gobierno es de la improvisación, la ocurrencia y el tanteo.

Ya en repetidas ocasiones el mismo dueño de «La Chingada», sin mayor empacho, lo ha dicho que en su gobierno la experiencia no cuenta, lo que interesa es la honestidad, lo curioso es que entre sus colaboradores no existe ni una ni otra cualidad, lo que impera es corrupción, apatía e inoperancia.

Sobra decir que, a escasos días de cumplir su cuarto año de gobierno, el gran pendiente que tiene el tabasqueño con millones de mexicanos es la seguridad, esa estrategia de «abrazos no balazos”, ya más de un actor político y cerca de media docena de organizaciones lo han repetido hasta el cansancio, no funciona.

Otra de sus estrategias, pero está al parecer si le ha dado resultado, es la de victimizarse, logrando que sus correligionarios repitan lo mismo y, como siempre, culpando de todo al pasado.

Lo cierto es que, en Veracruz, y en una veintena de estados más, tiene una auténtica caja de resonancia. Con lo anterior el inventor del hijo de Atanasio ha venido buscando más popularidad, más aceptación entre la población, con la única intención de superar la severa crisis por la que atraviesa el país.

Lo realmente cierto es la escases de resultados a las promesas de campaña que tanto presumió, si mal no recordamos fueron 28 los compromisos contraídos de los cuales, ya siendo generoso, apenas media docena se han medio llevado a cabo. Y, desafortunadamente, la seguridad y el combate a la corrupción no aparecen entre estos seis y el tiempo ya se le está acabando.

Por cierto, bien valdría la pena citar el compromiso contraído por el inventor del hijo de Atanasio en cuestión de salud.

En su arenga de campaña el tabasqueño no le tanteó y se comprometió a brindarle a millones de mexicanos, a más tardar en diciembre del 2020, un sistema de salud semejante al de

Noruega o Dinamarca.

Ya va en el cuero año y mire como estamos. Parra llorar.

Y ya para que le comentamos las otras declaraciones del otro López, no cabe duda que el también tabasqueño anda más entretenido en su loca ambición política que en sacar adelante ese serio compromiso que carga sobre su enquencle espalda, que es la de llevar al país en clama.

Pobre México.

Pobre Veracruz.