**El alcalde electo se llama Aquilino Rodríguez Sánchez; “lo elegimos como presidente de todo el pueblo”, afirman.
**Pablo Domínguez Ortega, quien se ostenta como asesor, “pero es quien realmente gobierna” afirman pobladores.
**El alcalde ordena; el asesor o vicepresidente, desordena.
**La opinión pública dice: -“aquí en el palacio- está el presidente, pero el que manda está allá, enfrente y es Pablo”
Por Pedro Nícolas Mendizábal.
Especial para Proyectos Políticos.
Continúan los problemas en el municipio de Acatlán, Ver., un municipio singular, localizado a escasos 45 minutos de la capital del estado, Xalapa.
La singularidad del pequeño municipio, que en el censo del 2020, arrojó que tenía una población de apenas 3,441 habitantes, de los cuales un 51.6 son mujeres y un 48.4 son varones, y que hoy se encuentra bajo la batuta de dos alcaldes. Uno electo por la voluntad popular y otro de facto, pero que – a decir de la propia población- goza de poderes plenipotenciarios y, en muchas de las ocasiones – o sea, siempre- hace prevalecer su autoridad por encima de lo que mandata el alcalde constitucionalmente electo.
Habitantes del municipio citado, han sostenido reuniones con este reportero para dar a conocer y hacer saber a las autoridades del Congreso del Estado, a la titular del ORFIS y al mismísimo gobernador Cuitláhuac García Jiménez de lo que realmente está ocurriendo en el municipio y ya están solicitando la intervención urgente de los mencionados, para que el problema no se vaya a desbordar y se tengan que lamentar las consecuencias.
Por partes, -pide el reportero a los habitantes que expliquen el problema que les aqueja-
Mire – inician narrando- el año próximo pasado que hubo elecciones municipales en el estado de Veracruz, “nosotros, por nuestra propia voluntad, con el poder que nos otorga la credencial del Instituto Nacional Electoral, acudimos a la casilla que nos correspondía y elegimos como nuestro Presidente Municipal, al señor Aquilino Rodríguez Sánchez, quien obtuvo un triunfo legitimo y contundente amparado por las siglas del Partido del Trabajo.
El alcalde electo por el pueblo de Acatlán, Ver., tal como lo establece la ley, inició sus actividades a partir de las primeras horas del día 1 de enero del presente año. Desde su llegada al Palacio Municipal, don Aquilino, nuestro alcalde, llegaba sonriendo y saludando de mano a todos quienes se cruzaban por su paso; a los policías los saludaba y les decía “cómo están, muchachos” y los elementos respondían con un saludo marcial, en señal de respeto a la investidura del munícipe.
Pero – señala otro de los presentes- es a partir de la segunda semana del mes de enero que empezamos a notar que la conducta y actitud del alcalde legítimo, empezaba a cambiar y ya se hacía evidente una trasformación, lo cual nos pareció sospechoso.
Platicando con los trabajadores, muchos de los cuales son nuestros familiares –ahí todos nos conocemos y sabemos quién es hijo de quién o quiénes son los padres de cada uno de los trabajadores que laboran en el palacio municipal- (N de la R: que trabajan en el municipio, le llaman ellos); nos informaron que el alcalde Aquilino, aunque se sienta en su silla y ocupa el espacio que por ley le corresponde, no es quien toma las decisiones u ordena qué es lo que se ha de hacer, tanto en territorio municipal así como al interior del Palacio Municipal.
¡¿Cómo?! – interroga asombrado este reportero. ¿Me están diciendo que el alcalde electo por la vía democrática, amparado por el Partido del Trabajo, al que le hicieron entrega de su constancia de mayoría y que desde que andaba en campaña les dijo y prometió que no les iba a fallar, no es el alcalde de Acatlán Ver?
A ver – inquiere de nuevo el reportero- Entonces, si don Aquilino Rodríguez Sánchez, el que fue electo por la mayoría del pueblo, no es el alcalde, luego entonces, ¿quién es el alcalde de ese municipio?
Bueno – agregan con cierto dejo de molestia- sepa usted que a la cabecera municipal de nuestro querido Acatlán, y esto nos lo informaron nuestros propios familiares, de quienes no vamos a dar sus nombres, para evitar represalias; llegó un tipo de nombre Pablo Domínguez Ortega y sin que nadie supiera cuál era su función al interior del organigrama municipal, empezó a dar nombramientos y a emitir órdenes, cual si él fuera el alcalde.
Desde ese día,- señalan- no hay quien le ponga un alto al personaje de nombre Pablo Domínguez, quien, ante la demostrada incapacidad del alcalde, ha tomado por asalto la conducción del Ayuntamiento y, ahora, no hay acción que se haga o se tenga que hacer, que antes no pase por sus manos y, finalmente, determine si se hace o se deja de hacer.
¡O sea! -Cuestiona el reportero – ¿Me están diciendo que, literalmente, un pueblo –municipio- está siendo gobernado por dos alcaldes, uno electo por la vía de las urnas y otro que ha llegado a usurpar el cargo, abusando de la debilidad o nobleza del alcalde don Aquilino? ¿Es así?
¿Puede haber dos alcaldes en un municipio? Increpan al reportero.
¡Claro que no!, respondo. La ley es muy clara y si el alcalde propietario faltara por causa justificada, de acuerdo con el tiempo que haya transcurrido, se tendrá que llamar a su suplente o el Síndico tendría que ocupar su lugar. Eso establece la ley vigente.
Pero, esas acciones legales, las determinan los diputados locales en el Congreso del Estado, quienes en una sesión celebrada en el recinto, discuten, acuerdan y determinan lo que en cada caso se requiera. Pero, remarco, eso lo decide el Congreso.
Ahora bien, preguntó, ¿cuál es el papel específico que realiza el señor Pablo, a quien ustedes mencionan como alcalde sustituto o vicepresidente y qué tipo de nombramiento ostenta? Porque, obvio, si ejerce funciones que son inherentes al alcalde, si se toma atribuciones que no le corresponden y, además, si entra a las sesiones del Cabildo legalmente constituido, sin tener un nombramiento ex profeso, es que debe de contar con un documento que lo avale.
Mire usted – manifiestan los de la voz- “nosotros, que sepamos, ese señor Pablo Domínguez, quien se ostenta de que goza de influencias y que desayuna con el dirigente del Partido del Trabajo y que casi casi AMLO es su compadre y gran cuate, que nosotros tengamos conocimiento, no tiene ninguna acreditación para que asuma un rol que no le corresponde. A todos los trabajadores les da órdenes –instrucciones, dice él- pero que se tienen que acatar porque –afirma- “aquí el que manda soy yo y hasta el alcalde tendrá que obedecer mis órdenes, porque soy el que lo ayuda a pensar”
Añaden: “ya hemos puesto en conocimiento del Congreso del Estado, de manera particular al Diputado local por nuestro Distrito; ya hemos entregado en las oficinas del señor gobernador Cuitláhuac García, toda una reseña de lo que ha estado ocurriendo en nuestro municipio, desde la llegada de este señor que se siente el vicepresidente o alcalde sustituto; y, por lo tanto, solicitamos de manera respetuosa, pero al mismo tiempo enérgica, que realicen una exhaustiva investigación de los hechos que hemos narrado y que se le suspendan las atribuciones al personaje de marras, antes de que como habitantes tengamos que proceder por otra vía.
Los molestos habitantes que acudieron a dar la entrevista para el portal Proyectos Políticos señalaron también que en reiteradas ocasiones el señor Domínguez Ortega, ha vociferado que él y solamente él, se habrá de encargar de la realización de todas las obras que se vayan a requerir en el municipio, entre las que destacan la Plaza o Mercado del Zapato, el cual es una obra que tiene una historia bastante negra y que según en este período municipal ¡ahora sí!, se va a concluir.
Se nos hace sospechoso, precisaron, y ya también lo informamos a las autoridades, la llegada de ciertas personas, la mayoría jóvenes, quienes ya los conocen como los 15-30, y nunca fallan. Cada 15 y 30 se les ve llegar a la Tesorería Municipal y siempre salen bastante sonrientes.
Por ello, más allá de que nosotros estemos cumpliendo con el pago del impuesto predial y acatemos lo correspondiente con lo que son las demás contribuciones, es necesario saber, desde ahora, cuál será el destino que se la habrá de dar a los impuestos que se pagan en la Tesorería Municipal, porque, a pesar de que apenas ha iniciado funciones el actual ayuntamiento y quizá esto lo ignore el alcalde electo don Aquilino Rodríguez Sánchez, es importante que ya se rindan cuentas, antes de que los recursos se vayan a desaparecer y luego las obras tan necesarias, no se realicen.
Porque hay algo que no debe de ignorar el alcalde electo, en Acatlán, un municipio localizado a 45 minutos de Xalapa, la capital, aún existen habitantes que carecen de los servicios más elementales como son drenaje, agua potable y alcantarillado y servicio de energía eléctrica, “por ello es que estamos preocupados, porque vemos que al municipio ha llegado un personaje que viene a suplantar al alcalde electo y que, indiscutiblemente, no se va a encargar de ejecutar las obras que hacen falta en nuestro municipio”, terminaron diciendo. (CONTINUARÁ)
