Alfredo Bielma VillanuevaAlfredo Bielma Villanueva

Alfredo Bielma Villanueva

“Cuando el rio suena, algo lleva”, dice famoso proverbio para intentar descifrar las causas o motivaciones de algún acontecimiento. Ese aforismo parece el adecuado para referirnos a la recurrente incursión del diputado Sergio Gutiérrez a tierras veracruzanas, alborotando con ello a los aficionados al futurismo político, con las consiguientes reacciones en el gobierno estatal. Por si eso no bastara, ahora se agregan, y no es asunto menor, las visitas del senador Ricardo Monreal a la entidad veracruzana para intervenir a favor de 6 jóvenes detenidos en septiembre acusados de “ultrajes a la autoridad”, mismos que finalmente fueron liberados gracias a la valiosa y decidida intervención del senador. Estos dos casos, si bien diferentes, tienen en común que se trata de legisladores encumbrados en las respectivas Cámaras legislativas del orden federal: Monreal preside la Junta de Coordinación Política de la Cámara de senadores, y Sergio Gutiérrez es el presidente de la Cámara Federal de diputados, ambos del mismo partido del gobernador Cuitláhuac García. Lo curioso es que las incursiones referidas nada tienen que ver con intenciones de perjudicar al gobernador, aunque paradójicamente así aparenta en el caso de Monreal, porque su asunto es inherente a la forma en cómo se implementa la justicia veracruzana, lo cual, obviamente toca de paso al gobierno estatal. También porque, si bien Sergio Gutiérrez deslizó el golpe del “yo no lo conozco”, sin responder, el senador, a la alusión de “allá él si quiere defender delincuentes”, sí contestó con una puntillosa respuesta: no hizo referencia al gobernador, dijo, sino “a la omisa y mediocre justicia local” (¿qué otras palabras quedan mejor a la presidenta del Tribunal de justicia?), pero en cuanto a la mención personal contesta: “no señor, yo no defiendo a delincuentes sino al Estado de Derecho…usted debe ser cuidadoso con lo que hace y lo que pronuncia porque su investidura no le permite convertirse en juzgador y condenar a ciudadanos que han sido exonerados por un juez federal”. Dependerá de la sensibilidad política con la que se resuelva esta desavenencia para que no escale a crisis rupturista, sería inconveniente para el poder local, porque mientras Monreal aprovecha el viaje para abonar su precampaña, al gobernador lo que menos conviene es abrir más frentes de controversias que le ocupen y desvíen la atención de los ya de por sí muy graves asuntos de su competencia.