Morena “enriqueció” sus filas con la incorporación de 18 de los alcaldes electos provenientes de diferentes siglas partidistas, los más fueron postulados por partidos ya sin registro, por lo cual se entiende buscaron arrimarse al árbol que actualmente da más sombra. Desde ese enfoque nada criticable pues en México hay libertad de pensamiento y de credos. Tiene razón el Delegado de Morena en Veracruz Esteban Ramírez cuando enfatiza que su partido no tiene necesidad de obligar a incorporarse a sus filas a quien así lo desee, porque efectivamente los desertores llegaron por interés propio. En lo que posiblemente su dicho no coincida con la realidad es por aquello de que las nuevas adhesiones son debidas a la convicción favorable a la Cuarta Transformación, ni mucho menos con el “no mentir, no traicionar y no robar”, lo cual solo podrá ponerse a prueba cuando comience el manejo del poder y se tenga a la disposición casi discrecional el recurso público. Y porque, además, entre los recién incorporados se encuentran repetidores de antecedentes no muy recomendables. Pero de cualquier manera nada nuevo bajo el sol.

